Amante vengativa

Taciturna e inclemente, acogida por el manto de la noche se escurre entre los peldaños de la locura que tiernamente me rodea creando su fantasía de coherencia. Tierna, dulce e insoportablemente fría al contacto, roza los más bajos pesares de una mente que huye de todas estas cosas que te aguardan al entrecerrar los ojos; da vueltas y vueltas corriendo tras tus orgullos, persiguiendo tus más amados sentimientos. 

Acompañado o solo esta noche henos aquí, mirando una fría pantalla que deslumbra y ciega cualquier atisbo de cariño y humanidad que me quede, queriendo algo más que solo un consuelo amargo que no sirve ni para calentar la sopa instantánea que planeo cenar. No hay más amarga soledad que aquella en la cual te creías a gusto acompañado, heroico y bizarro, míranos ahora te había dejado en busca de una nueva enamorada sin embargo caigo a ti de nuevo, tratando de entender porque siempre termino en tu compañía, pero dime tu querida camarada, que buscas de todo esto, ¡hundirme en tus pesares de nuevo!, sumergirme en tus profundas aguas arrojándome a la deriva cuando mi cadáver ya no te sirva ni como muñeco de trapo, no sé si aprender, ¿acostumbrarme a tu perseverancia tal vez? o solo marginarte y negar tu existencia puesto agarre el cariño como barrera ante ti pero tan pronto se desvanece caigo otra vez, esperando fueras inclemente, pero porque? Por resguardarme de sentimientos inseguros o por querer fantasear de estar a salvo en ti… He empezado a quererte, ahora sé que somos tal para cual me resigno ante tu frío beso y tu helada caricia mañanera; ese agrio contacto que me eriza la piel, te usaré como arma y protección de mi propia ingenuidad, gracias por acompañarme esta noche y permitirme crear estas vacías palabras que no llegarán a ningún lado. Quisiera no tenerte pero veo que esa no es una opción, así que decido atesorarte, en vez de un formidable enemigo, convertirte en mi perro guardián. Quiero imaginarte como una amante vengativa que al primer atisbo de abandono lanza sus zarpas y te arrastra al principio, o querida mía olvidare a todas las demás pues sé que en tu insípida falda encuentro esa seguridad y esa fuerza, la cual ni los dulces amores ni los momentos cálidos han sabido alejar, hoy declaro mi amor por ti querida.



Colaboración de Unlucky Strike

Venezuela
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