Casa

No queda nada en la casa pequeña,
el sol se atomiza en mil agujeros
repartidos por todo el tejado.
Las pinturas se vuelven melancólicas,
los recuerdos ya no hacen ecos
mientras se van desfigurando,
el tiempo viene por mí.

Quedan cenizas de lo que eran flores,
quedan anhelos de lo que eran amores
en lo que hoy llamaré olvido.
Viven poesías debajo del polvo
que me reclaman la naciente primavera,
No, soñar es algo distinto,
ya no sueño sonreír.

"Espero el despertar de flores diminutas,
el aire se vuelve cálido, viene de otras partes
viene sin nuevos recuerdos
mientras me salgo de mi figura,
y el sol va derritiendo miradas de invierno
inertes en mi ventana.
Espero ver mi alma en estado líquido
en forma de lágrimas fugitivas
que saben que es mi final,
y luego me haga sonreír
cuando se vuelva primavera
bajo la sombra que nace de mis pies."

En la casa sus paredes viejas
ya no escudarán mi silencio
ya lo demás se vestirá de tristeza.
¡Y cómo sigue pasando el tiempo!
a punto de convertir en testamento
el dolor de una vida entera,
no hay nada en mí.

No hay nadie en la ventana
espiando hacia mi soledad
buscando una sonrisa.
No le mentiré ya al alma
si todo esta a todo color,
sí, me emocioné con sus pupilas
reflejando el carmesí del cielo.

"Espero el despertar de flores diminutas,
el aire se vuelve cálido, viene de otras partes
viene sin nuevos recuerdos
mientras me salgo de mi figura,
y el sol va derritiendo miradas de invierno
inertes en mi ventana.
Espero ver mi alma en estado líquido
en forma de lágrimas fugitivas
que saben que es mi final,
y luego me haga sonreír
cuando se vuelva primavera
bajo la sombra que nace de mis pies."

No queda nada en la casa pequeña,
el sol se atomiza en mil agujeros
repartidos por todo el tejado.

Primavera en soledad.


Colaboración de Willingthon

Colombia
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