Culpa compartida

No es tu culpa
El quererme
Y dejar de quererme.
El llenarme de alegrías
Y luego hundirme en lamentos.

No es tu culpa que,
Luego de tanto tiempo,
Me sienta feliz (contigo)
Que hayas logrado derribar el muro que me protege
Para luego obligarme a crear otro más resistente.

No te culpo por amar a alguien más y seguir aquí,
Me culpo a mí por permitir que aquello pase.
Quiero decir: que soy una ilusa por querer seguir para ti
Cuando ya no hay nada más para mí.

No te culpo por ser quien eres
(O lo que demuestras ser)
Me culpo a mí por dejarme llevar por la corriente
Sin siquiera tratar de concluir,
Que toda corriente lleva a una catarata
Directo al vacío
y pensar:
¿Cómo he llegado hasta este punto?
Me ahoga esta impotencia.
De darte todo lo mío y saber –entender– que todo lo mío no te basta.

Tampoco es tu culpa
Que luego de tanto calor
Una ventisca logre ponerme los pelos de punta al susurrarme amistad.

Pero déjame aclararte que tampoco es mi culpa que aquello pase.
Te he brindado tanto de mí
Te he dedicado mi tiempo y espacio,
Un hombro para llorar
Y dos oídos que escuchan más de lo que dicen tus labios.
Cualquiera vería mis actos como un buen amor
Pero tú…
Te empeñas en quererme de una manera que yo no quiero.

Amas la locura,
No te la puedo dar.
Amas incendiarte,
no me quemaré contigo.
Amas lastimarte,
No llegaré a tanto.

Te he dado certezas
Recibí incertidumbre.
Te brinde amistad,
Recibí más calor.
Me aleje por nuestro bien,
No podías sin mí.
Me acercaste a ti
Y este círculo vicioso comenzó a girar como al principio.

Y entendí…
Que en realidad
Todo aquello si es tu culpa.
El quererme y alejarme
Y dejar de quererme
Y volver a buscarme
Y volver a quererme…



Colaboración de Mariana

Argentina
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