El Atril y sueños de una Pluma

La PLUMA duerme en el atril
Su sueño de poesía
Junto a un arrumbado candil
En este lluvioso día,
Canta la lluvia su melancolía
En el roto cristal de mi ventana
En esta gris mañana
Llora el vidrio su pena
Con lágrimas frías,
Mientras el viento desgrana
Las pocas flores que sobrevivían.
Un viejo candelabro oxidado
En silencio y callado
Llora su solitaria pena
Con lágrimas morenas
Aburrido y solitario en un costado,
Le cuenta sus penas
A un papel amarillento y arrugado,
Si abra alumbrado
A su eterno Amigo
El Poeta y Mendigo
En las noches oscuras
Escribiendo sus poemas,
Las sombras inhibidas
Entre las cortinas
Juegan a las escondidas
Con el silencio y viento
Con sus oscuras penas
Agazapadas, tristes y dañinas
Como un triste lamento
Sin edad y sin tiempo.
La voz del viento descarga su ira
Sobre un viejo molinete
Que desenfrenado gira y gira,
Azotando todo a su paso,
En el oscuro regazo
De su humilde guarida
El Poeta y Mendigo
En la flama de la hoguera
Recuerda parte de su vida,
Y en el fuego de sus ojos
Nostálgicos y cuerdos
Ve como se queman los recuerdos
Como los leños encendidos
Cenizas de un tiempo que se ha ido,
El viento con su silbido
Lo hiere tanto como lo vivido
Se marcha el Poeta Mendigo
A la distancia parece
Como una sombra que se mece
Castigada por el viento
Como un fantasma somnoliento
Una pena sin lamento
Que vaga a la deriva por el tiempo.



Colaboración de Mario Anónimo

Uruguay
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