Entre la oscuridad y el cielo

Hola viejo.
Te he visto caminar en mis sueños, susurrarme al oído “no te preocupes estoy bien”, te noto ansioso como esperando algo… ven me dices, esperemos juntos, sentémonos te digo, a conversar y disfrutemos una copa de vino que a ti tanto te gusta.
Sé que tu vida terrenal no fue fácil, tus sueños se forjaban entre la tierra y el sol del desierto, recogiste el frío y la soledad de muchas noches, abrazaste el hambre y la desesperación, corriste entre la angustia y el llanto, sé que hubieron sonrisas y halagos, pero los guardabas para tus días tristes.
Viejo te miro a los ojos y sonríes, tu sonrisa me da a entender que por fin te estoy descubriendo; alzas la copa y me invitas a degustar el vino… me dices que un sorbo está ligado a la esperanza de lo dulce a creer que no todo fue malo y escucho con atención tus errores y tus aciertos.

Viejo ¿te noto cansado o será mi tristeza de no entender el amor que me tuviste? no recuerdo de tus abrazos cuando niño, ni de tus consejos en la adolescencia, ni de un negrito te quiero mucho; pero con el pasar del tiempo y el de no estar tú en este plano terrenal, he llegado a entender que tú eras así, el hombre práctico, el de no manifestar tus sentimientos. Hoy que ya soy un hombre con mis errores y mis aciertos, trato de encontrar el camino para llegar a ti mirando al cielo. Hoy que la espiritualidad celestial me da la oportunidad de hablar contigo a través del sueño para reconciliar mi corazón… tú me llamas a la calma, prestas atención a mis preguntas y me abrazas y me dices: siempre te he amado. Y se siente un cristalizar de aguas que forman una hermosa melodía… y me dices "yo camino contigo y te cuido a cada momento, sé también que tu corazón esta adolorido, que tus inquietantes preguntas me han llevado a estar aquí hoy sentado a tu lado"… buscar explicaciones ya no está en ti. Me dices "disfruta la familia que tienes, amala siempre tenme esperanza que yo te estaré esperando cuando llegues a este plano". Mi copa de vino se está por acabar y la tuya sigue intacta, me miras y vuelves a sonreír con esa magia que te caracterizaba para seducir, me dices "perdón por lo que te entregué y gracias por lo que no pude entregar" y en ese instante me di cuenta que mi corazón era el equivocado. Me dices que un paraguas bajo la lluvia no es para que no te mojes, si no para que disfrutes el agua caer de él.
Me manifiestas que el tiempo se acaba y de tus ojos brotan lágrimas… y me dices, son de felicidad, y dele un beso a mi nieta que cada día es más hermosa y cuide a mi hija y ámela siempre, que la familia es lo más importante. El vaso de vino se me ha acabado y le doy las gracias por su consejo y a su frente un beso hago llegar, que tengas un buen descansar, te amo PAPÁ.

“Dedicado a mi viejo con mucho amor, donde quieras que te encuentres en el plano celestial.“ 

Abril 2018


Colaboración de Féix Licuime

Chile
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