Cristian, mi amigo del alma
Cristian, mi amigo del alma

 

Una historia conmovedora, motivada en una realidad social, en la que un familiar de cada uno de nosotros podría estar vinculado.

En un barrio, bloque, dependiendo como se le llame, en el Pals que usted resida, vivían dos grandes amigos, uno de ellos era Cristian, de solo 17 años de edad, muchacho de familia humilde, con tres hermanos mas, dos hembras y un varón, a las cuales tenia que mantener.

El otro joven, un muchacho trabajador de 20 años, con una familia numerosa, y una esposa de 19 años en embarazo; dos jóvenes enmarcados en un entorno social, muy humilde, donde la pobreza era la gran protagonista.

Cristian, era un muchacho bien parecido, blanco, ojos claros, como de 1 metro 76 de estatura, con buen cuerpo, por levantar tantas cajas en la fabrica, donde trabajaba todas las noches para poder sostener la familia, los estudios de sus hermanos, la ropa y medicinas de su madre.

Daniel, de facciones mas indígenas, pero era el mas conquistador de su cuadra, muchacho luchador, casado por compromiso, un bebé venia para entonces en camino, muchacho responsable, para toda su familia.

Cristian y Daniel, el dúo dinámico de la cuadra, los grandes amigos del alma, como hermanos, el apoyo del uno al otro, definitivamente, una amistad que envidiar, pocas vistas en las páginas de una historia.

Daniel, para ese entonces, pasaba una crisis económica, no tenia empleo, cubría horas, pintado casas, arreglando cañerías, carros, lo que le pudiera salir para el momento, tenia que alimentar muchas bocas, pero principalmente, la de su esposa, que aunque el amor, ya no existía, era la mujer que llevaba en su vientre a su hijo.

Un día, su amigo, Cristian le dice:

- Daniel, sabes, hay una vacante disponible, en la fábrica, yo te recomendé, ven esta noche, empiezas, a trabajar.

Con una expresión de felicidad, por lo que su amigo Cristian, le decía al anunciarle un trabajo mas formal, Daniel no lo pensó dos veces, fue inmediatamente a cortarse el cabello, afeitarse, para verse con buena presencia, para comenzar, su nuevo trabajo, y quedar bien, con el mismo y con la referencia dada, por su amigo Cristian.

La fábrica, era grande, era un almacén, de piezas de carros, tenían que estar cargando, muchas cajas, de ruedas pequeñas, pero pesadas, de una parte del ensamblaje de los carros. Pero la fuerza, no valía, lo que realmente ameritaba, era el esfuerzo, hacer bien el trabajo y ganar el dinero tan necesitado, por ambos amigos.

Pasaron muchos meses, ya Daniel, había pasado el tiempo de prueba, y era nomina fija, al igual que Cristian, eran los trabajadores mas eficientes, los altos gerentes estaban muy satisfechos, por sus desempeños.

Pero a pesar, del tiempo, ya trabajando en la fábrica, el sueldo no alcanzaba para cubrir las necesidades; la crisis económica de las empresas, no permitía, un aumento de salarios, por lo tanto, el dinero ganado, ya no era el suficiente, para ambos.

Una noche, Daniel notó muy raro a su amigo Cristian, sabia que tampoco se cubría en sus gastos y le pregunta:

- Cristian, que te pasa amigo? En silencio quedo para ese momento la respuesta. Daniel, lo veía raro y no le encontraba la explicación; en el momento de descanso de Cristian, entro al baño y duro mucho tiempo, pero Daniel solo pensó que debía estar mal del estomago, preocupado por su amigo, se dirigió hacia el baño, cuando entró sorprendidamente vio a su amigo, consumiendo una sustancia pura de color blanca, la cara de Daniel fue aterradora, no entendía que pasaba en ese momento, solo veía a su amigo con la nariz roja, los ojos de igual color y varias inyectadotas a su alrededor, salió inmediatamente del baño con lágrimas en sus ojos, quería entender o tratar de comprender el hecho ocurrido en el baño de la fábrica.

Inmediatamente salió Cristian, lo tomó del brazo y le dijo:

- Amigo, solo déjame explicarte, hermano del alma, todo tiene una explicación.

Daniel se tranquilizó y dejó que su amigo Cristian le diera una respuesta de lo que había visto en el baño.

- Hermano, sabes se que no hay una excusa, solo que los gastos de mi casa, no los puedo cubrir, y estoy traficando la sustancia blanca, que vistes en el baño y me sentía mal hoy, y la probé.

Daniel le pregunta:

- Desde cuando Cristian?, ¿Porque no me lo dijiste?, ¿Porque no haz confiado en mi?

Cristian le contesta:

- Amigo desde hace una semana, me dieron el primer lote, ya lo entregué en la zona de los mas pudientes de la ciudad y lo que me gano en seis meses, me lo gané en un solo día, pude comprarle comida a mi familia, la ropa a mis hermanos, la inscripción de sus colegiaturas, las medicinas de mi madre que ha estado enferma.

Daniel con lágrimas en los ojos le dijo:

- Amigo, que duro, no se que decirte, no quiero que te dañes, eres como mi hermano, mi mano derecha, mi hombro, que difícil Cristian, que suceso tan difícil de digerir, estoy aturdido amigo, ya se esta acabando el turno, solo déjame irme solo, y mas tarde hablamos amigo.

Cristian, solo le pedía a Dios, que no permitiera perder a su gran amigo del alma, lo dejo ir, y este se fue a casa solo a descansar, esperando la llegada y lo que le fuera decir su amigo Daniel.

Horas mas tarde, sonó el timbre de la casa de Cristian, era Daniel, nunca iba a dejar de pasar, eran hermanos del alma, eran amigos de verdad, una amistad poca vista, existía sinceridad, solidaridad, cariño del alma y de corazón, por ello, Daniel no podía entender, lo que le estaba pasando a Cristian, el porque de su silencio, era una conversa no muy fácil para los dos, pero había llegado, el momento; la madre de Cristian, cordialmente saludo a Daniel, y le dice:

- Hijo, Cristian esta arriba, en su habitación, te espera, todo bien?

Daniel contesta:

- Si claro, Bendición. Y la madre de Cristian le dio su bendición, con el cariño de siempre, como si fuera un hijo mas de la casa, es que así, se le quería a Daniel, como un miembro mas de la familia.

Subiendo por las escaleras Daniel pensaba muchas cosas, toco la puerta y Cristian lo invita a pasar, estaba con muchas ojeras, se le notaba que no había descansado nada, en sus gestos existía preocupación, Daniel lo ve y le dice:

- Todo mejor, como te sientes.

- Mal, muy mal amigo, la sustancia me dio vómitos, mareos, malestar, no se porque la probé, no me juzgues amigo, por favor, me siento defraudado por mi mismo, te defraude verdad Daniel?

- No tengo palabras, no soy quien para juzgarte, solo soy tu amigo, espero que no sigas en esto hermano, no quiero perder a mi amigo, tú sabes que te quiero, y no quiero que te dañes con esa porquería blanca.

- Lo se, y gracias por tus palabras, sabía y se que eres mi hermano, mi gran amigo, pero te prometo no volver a probarla Daniel, pero tengo que seguir vendiéndola, mi madre necesita sus medicamentos, mis hermanos estudiar y todos comer.


- Cristian, no es la forma mas correcta, por favor deja eso, te puedes meter en líos mayores, pero te respeto, solo te digo no quiero perder a mi amigo y espero que no te hundas en el trafico, no quiero verte muerto amigo, jamás te lo disculparía, fueron las palabras de Daniel.

La conversación quedo allí, Daniel no podía obligar a su amigo, a salir en lo que ya estaba metido, tenia la conciencia tranquila, lo había aconsejado y confiaba en que saldría pronto de esa situación.

Pasó mucho tiempo seguían los amigos compartiendo trabajo, fiestas, alegrías y tristezas, Cristian no tocaba el tema y Daniel tampoco. Un día Cristian le comenta a Daniel, que se retiraría del trabajo, que le iba bien en lo que hacía, que su familia estaba sólida económicamente y que el trabajo de la compañía ya no lo necesitaba, que trabajando solo 5 días a la semana, cubría casi el sueldo de 1 año. Daniel se sorprendió, no dijo nada, sabía que su amigo cada vez estaba más enrollado en el negocio.

Pasó un año, ya Cristian cumplía los dieciocho, había una gran fiesta en su casa, sus invitados todos lo de la cuadra, y por supuesto su amigo Daniel, pero ya no era todo igual, existía distancia, no salían los dos como antes, no tenían tanta comunicación, a Daniel en un año su situación económica se le había empeorado, su hijo estaba creciendo, necesitaba alimento, ya se había divorciado, su matrimonio no funcionó, y tenía que dar mas a la pensión de su hijo, el trabajo de la compañía no le valía, aun con horas extras que cubría, era muy difícil a su situación, y no se sentía bien para ir al cumpleaños de su amigo, por lo tanto, nunca se presentó.

Al día siguiente todo el mundo tenía que ver lo gran fiesta que Cristian había realizado, comida, bebida, baile era lo que sobraba, así que todo la gente disfruto la gran fiesta pasado, pero Cristian sí se había preguntado porque Daniel no apareció por su fiesta y se dirigió a la casa de este mismo, tocó la puerta y le abrió Daniel.

- Hola Daniel puedo pasar, le dijo Cristian

- Claro, pasa sabes que es tu casa, le dice Daniel.

Pasaron a la sala, Daniel con cara de preocupación, no era para mas, mucha falta de dinero, para subsistir, no le alcanzaba lo que ganaba. Pero Daniel nunca se rendía allí estaba trabajando para que no le faltara a su hijo nada.


Cristián le preguntó porque no había asistido a la fiesta y su amigo Daniel le decía que no se sentía bien para ir para una fiesta, ya que tenía problemas en casa y realmente no tenía ánimo para estar allí. Cristian notó mucho la cara de preocupación y le dice:

- Quiero ayudarte amigo

- Y como harías eso Cristián?

- Trabaja conmigo!

- ¿Como?

- Si, como te digo, pero no de la forma que piensas Daniel

- Entonces ¿como?

- Serías mi guarda espaldas a la hora que yo entregue la mercancía

Daniel se asombró, pensó mucho en su cabeza, pasó un lago, no sabía que decir, que hacer, pero de repente reacciona y se dio cuenta de su necesidad, y respondió:

- Si, Cristian acepto.

Así paso, comenzaron de nuevos los grandes amigos a trabajar en la distribución de la sustancia blanca, difícil de creer y de juzgar, pero así fue, en tres meses eran lideres de colocación de todos los lugares nocturnos de la ciudad, no había competencia, trabajaban en equipo y ganaban el dinero impresionante que nadie se podía imaginar.

Al transcurso de un año, ya definitivamente, eran los mayores de distribuidores de sustancia blanca del país, Cristian tenía todo para sus hermanos y madre, Daniel contaba con todo para su hijo, ninguno solía tener necesidades.

Pero todo no era perfecto, ellos sabían que había ya otra competencia en los lugares que ellos se hallaban distribuyendo, y era peligroso, porque sabían que de eso era difícil de salir, mas aun cuando eran conocidos por el norte de una ciudad completa.

Al notar esta situación, Cristian se comenzó a prevenir, hablo con Daniel lo que estaba sucediendo en el mercado en que se encontraban, sentía muy dentro de el, que algo podía suceder, abrió cuentas bancarias para el y Daniel, por si ocurriera algo, y una noche, ya casi madrugada, los dos amigos hablaban en un parque lleno de árboles, después de conversar tanto de lo que habían hecho por muchos meses, Cristian le dice a su amigo Daniel:

- Amigo, quiero que sepas, que te aprecio mucho, que definitivamente, Dios no me pudo enviar al mejor de los amigos del mundo, que te llevo, y te llevaré siempre amigo del alma.

Daniel lo notó raro y le preguntó:

- Que pasa Cristian, porque esas palabras

- No Daniel, nada, solo quería que lo supieras. Ya sabes si llegase pasarme algo, tienes las cuentas bancarias, dale a mi madre y a mis hermanos todo lo reunido por mi, no lo olvides, tienes acá en mi maletín mis datos, una autorización, y en cuanto a ti, saca tu dinero y huye muy lejos, no debes quedarte acá, no quiero que te pase nada, se que estamos metidos en algo no debido, pero cumplí, con mi familia, están bien, y a pesar de todo, te tengo a ti, que aunque no me apoyaras, estuviste siempre allí, y disculpa por haberte incluido en esta fase de tu vida. Daniel lo miró a los ojos y le respondió:

- Amigo, yo escogí el camino no era el mas apropiado, pero fue fácil el trabajo y me cuidaste mucho de no caer en otras cosas, solo fui tu guarda espaldas y fue un honor amigo, te cuide y a parte mi hijo esta bien al igual que mi familia, deja la melancolía y ve a comprar unas cervezas ¿te parece?

- Si va, le contestó Cristian.

Al pasar la calle, para comprar las cervezas, de repente se prendieron unas luces de un carro, salieron cuatro hombres, Daniel se escondió entre los árboles, no sabía que hacer, solo observaba, Cristian quedo frío, solo esperaba que iba a pasar, tomaron las pistolas, Cristian salió corriendo pero no llegó, veinte disparos le quitaban la vida, el carro se desapareció, Daniel salió corriendo a ver a su amigo y exclamaba:

- Amigo no te duermas, amigo no te me vayas.

Solo Cristian sentía una luz y una voz al fondo de el, que le decía no te vayas, medio abrió sus ojos y le dijo:

- Amigo recuerda todo lo que te dije y te cuidaré por siempre en donde vaya en este momento, gracias y te quiero amigo, allí se desvaneció entre sus brazos, Cristian el amigo, el hermano, el hijo, el soñador, pero que hasta allí era su pagina en la dura pero hermosa vida.

Daniel rodó su cuerpo, no paraba de llorar la pérdida, ya no podía hacer nada, su gran amigo había partido, al sitio más lejano para encontrarlo, pero que alguna vez, sabía muy adentro que lo volvería a ver.

A la mañana siguiente cumplió con todo lo que su amigo le asignó, fue a la casa de la madre de Cristian le dio el sentido pésame, vio a la madre llorando sin parar, era su hijo, en el que ella tenia todas las esperanzas, pero Daniel sabía que no podía ensuciar su nombre y nunca le dijo a su madre, ni a nadie, en que estuvieron metidos los dos, eso se lo llevaría a la tumba y era promesa de amigo. Cuando la madre estaba más calmada le dio el dinero que tenía en la cuenta bancaria Cristian y solo le dijo que era los ahorros de su gran amigo.

Los ojos de Daniel no daban mas, estaba destrozado y faltaba lo mas duro el irse de su país, recordaba cada palabra de Cristian en su mente, llego a su casa recogió lo poco que pudo, llevaba el dinero de la cuenta que la había abierto su amigo, en su mente bendijo a su madre y a su hijo, partió sin decir nada, ya era parte de su historia, irse a otro país, no sabía el rumbo, pero irse, era su única solución para sobrevivir y salir hacia delante.

Daniel, en donde quiera que este, debió haber aprendido la lección, tan dura que le pasó, seguro esta tratando de salir hacia adelante, Dios le guié el camino a este gran muchacho, que pasó por una estación nublada dentro de su vida.

 

Colaboración de Pablo Enrique Gutiérrez Yepez
Venezuela

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