Yo sufrí la desilusión de saber que la mujer
que amaba,
se dejo seducir por un hombre sin escrúpulos, ni moral,
me dolió en el alma,
y saber que en su vientre cargaba el fruto de su error,
me llenó de rencor.
Pero que culpa tenías tú,
entonces decidí enfrentar todo, la apoyaría.
Me gané el mote del extraño,
¿Cómo apoyar a quien te engañó?
yo también cometí errores era mi contestación.
El día que naciste,
al tenerte entre mis brazos
sentí una energía que recorría
todo mi interior, eras tan tierno,
tan pequeño, tan desvalido,
sentí una alegría indescriptible,
sentí ganas de llorar de emoción
y desde ese momento supe
que aunque no tenías mi sangre
tendrías mi amor de padre.
Con el paso del tiempo,
ese sentimiento a crecido,
y cada que veo tu tierna sonrisita
me siento tan contento de mi decisión.
Se que si hubiera reaccionado como macho
no tendría esta dicha tan grande
de que me abraces con tus bracitos
y me digas "te quiero mucho papito".
Por eso yo no entiendo a las mujeres
que escudadas en un tonto feminismo
y su libertad de decisión apoyan el aborto,
y a esos hombres cobardes
que abandonan a las mujeres
eludiendo responsabilidades.
Son tontos porque no hay nada comparable
como el dar y recibir el amor de un niño.
Doy gracias a Dios y a la vida
por la dicha de disfrutar a mi hijo;
si no de sangre, si de corazón.
Tal vez si soy extraño
pero una vez oí decir por ahí
"perdonar es lo mas grande del fuerte,
la venganza la señal primitiva del débil"
gracias hijo por existir,
ser junto a tu madre, mi mundo
y mi razón de vivir.
Colaboración de Pedro
México