Para eso está el abuelo
Para eso está el abuelo

 

Han pasado muchos años
con trabajos y desvelos
junto al amor de su vida
soñando con bellos sueños.

Que hay que podar esa oliva,
que hay que cuidar ese huerto,
¡puedes regar el jardín!
Para eso está el abuelo.

Parte leña si está seca,
pon de comer a ese perro,
limpia el agua a la piscina
que se aproxima el invierno.

Procura encender la estufa
porque tú sabes hacerlo
por las veces que lo has hecho
cuando éramos pequeños.

Espera intranquilo al viernes
hasta que llega el sustento,
llegando nietos e hija
y al yerno con el consuegro.

Ellos se van a la caza
a ver si cazan conejos,
los nietos aquí se quedan
tirando de los ciruelos
a la sombra que prepara
el abuelo del destierro.

De tanto andar el sendero
ya ve su camino viejo,
camino que recorrió
cundo se marchó al destierro.

Pasa triste la semana
en compañía del perro
piensa en una residencia
sintiendo frío en su cuerpo.

Si yo tuviese a la abuela
repite triste el abuelo,
no importaría regar
ni cuidar de los ciruelos.

Los dos sembramos la tierra
los dos regamos el huerto,
los dos caminamos juntos,
respirando el aire fresco.

Si vivieses tú conmigo
serías mi complemento,
pero no te veo a ti, y
siento un gran desconsuelo.

Ella se marchó primero
para trazar el camino,
pero nunca regresó
a mi sincero cariño.

Mi luna si tú me ves
manda la estrella de oriente,
para seguir tu camino
que yo me muero por verte.

Quién me lo iba a decir
que el oficio del abuelo
me resultara tan duro
sin tener tú consuelo.

 

Colaboración de Esperanza
España

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