Así vivió mi Padre
Así vivió mi Padre

 

Existe un proverbio que leí y dice: “Vive la vida de tal manera, que a tu muerte las personas que se quedan lloren tu ausencia y tu alma se regocije” porque de tal manera vivió mi padre, que hoy recordamos su ausencia con profunda tristeza, y lágrimas de aceptación de la voluntad divina; con la fortaleza que solo puede brindar, el recuerdo de su sonrisa, de su carcajada sin igual, de la cual hizo un saludo franco, cordial y fraternal.

El recuerdo de su trabajo, nunca como sacrificio, siempre como bendición, lo que le otorga como humano, hoy, un descanso imprescriptible; el recuerdo de sus consejos, en base siempre a la experiencia que solo da la vida, aceptando siempre sus errores, con gran responsabilidad.

El recuerdo de su practica constante de la oración, recordándose asimismo y a nosotros, que el hombre que pide a Dios por otros, no necesita abogar por si; y con el recuerdo de su férrea fe, en nuestro padre eterno que le permitió aceptar y decir, hasta el último momento de su vida y en el lecho de su muerte, lo único que hace al hombre único… “Hágase señor tu voluntad y no la mía”

 

Es un pensamiento que le escribí a mi Padre al año de su muerte

Colaboración de Ernesto
México

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