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Home Pensamientos Reflexiones Poemas Contacto ¿Tienes sed?
¿Cuantas veces se te ha olvidado sonreír? ¿Te has puesto a pensar en el poder tan grande que tiene tu sonrisa? Ven, yo te lo diré, no te me quedes, sígueme leyendo... Hace días mientras me encontraba en el hospital después de haber doblado guardia, salí afuera para respirar el aire fresco de la mañana y despejar un poco mi mente. Fue delicioso sentir como el aire de la mañana se penetraba en mi al ser inhalado por mis pulmones. La verdad me sentía exhausto, así que decidí sentarme en cuclillas, mientras pensaba en los acontecimientos que había experimentado la noche anterior, a lo lejos escuchaba voces de dos niños las cuales a medida que pasaba el tiempo, se escuchaban cada vez mas cercanas. Alce mi rostro y vi a un par de niños que se acercaban, una parejita, hermanos. Iban rumbo a la escuela, la nena, era hermosa, llevaba su suéter y se veía que hacia un enorme esfuerzo al tratar que sus útiles no cayeran de su mochila a medida que se iba poniendo el suéter y trataba de mantener su equilibrio a medida que su hermano la empujaba. Al pasar justo enfrente de mi los detuve, ella ya apunto de soltar el llanto. La detuve con un brazo y le dije “por que lloras Chiquita,”-a lo cual ella con tristeza y sus grandes ojos verdes hacía un esfuerzo para no soltar su llanto: “Por que mi hermano no quiere darme mis 10 pesos para mi refresco para cuando me de sed en el recreo”. Le pregunté como es que lloraba por algo que aun no sabía si sucedería a lo cual ella con una gran seguridad contestó: “Pues por que voy a correr, haré ejercicio, lógico que me dará sed”. Me quedé pensando, después de todo ella tenía razón, con ejercicio su cuerpo le pediría agua. Bien, te propongo algo, le dije: “Si tu me regalas una sonrisa, te doy 20 pesos para que compres tu refresco a la hora del recreo". Pensativa la niña me dijo “Una sonrisa no quita la sed, la quita el agua o un refresco” cierto, le respondí, "pero la sed que yo tengo si se me quitará con una sonrisa" confieso que hice un gran esfuerzo para no dejar que la risa me venciera ante la carita dulce e inocente y con una expresión de “este debe estar loco”, pero lógico que no me dijo nada, me vio y no solo me regalo su sonrisa, se acercó y con suavidad depósito un dulce beso en mi mejilla izquierda. “Ahora ya no tienes sed?” me preguntó. A lo cual le
contesté: “No, ya no tengo sed, y creo que no tendré
sed por toda una semana” ella solo sonrió, saque de mi bolsillo
los 20 pesos, los cuales no quiso aceptar, me dijo, eso es mucho, una
sonrisa no vale 20 pesos, le dije tienes razón (muy inteligente
la nena) le dije pero sabes que? No me alcanzaría todo el Entre nuevamente al hospital con una sensación de alegría, no les miento al decir que el cansancio por encanto se aliviano, entre sonriendo y una enfermera me preguntó, “que le pasa Dr., por que tan contento?” Solo sonreí y le contesté “Por que ya no tengo sed” y nuevamente mi respuesta causó esa mueca en las personas a la cual ya estoy acostumbrado por que seguido la recibo “este esta reloco!” Pero fue discreta y amable, solo se limitó a decirme “Hay Dr. Delgado, usted siempre en su mundo” Con que fin comparto esta anécdota te preguntaras, y te lo diré, ¿Cuantos de nosotros vamos por la vida sedientos de una sonrisa?, Piénsale, estamos tan enfocados en nuestro “yo” en “mis” que nos olvidamos de las cosas pequeñas y tan grandes a la vez que aligeran nuestra carga. Sabes algo? Basta una leve sonrisa en tus labios para levantar el corazón, para mantener el buen humor, para conservar la paz del alma, para ayudar a la salud, para embellecer la cara, para despertar buenos pensamientos, para inspirar generosas obras. Sonríete hasta que notes que tu constante seriedad y severidad se haya desvanecido. Sonríete hasta entibiar tu propio corazón con ese rayo de Sol. Irradia tu sonrisa: esa sonrisa tiene muchos trabajos que hacer, ponla al servicio de Dios. Tú eres apóstol ahora y la sonrisa es tu instrumento, la caña para pescar almas. Santificando la gracia que habita en ti, te dará el encanto especial que necesitas para transmitir a los otros ese bien. Sonríe a los tristes. Sonríe a los tímidos. ¡SONRIE! Deja que todos se alegren con la simpatía y belleza de tu cara sonriente. ¿Has visto lo hermoso que se ve tu rostro cuado esté es enmarcado con una sonrisa? Cuenta, sí puedes el número de sonrisas que has distribuido entre los demás cada día; su número te indicará cuántas veces has promovido contento, alegría, satisfacción, ánimo, o confianza en el corazón de los demás. Estas buenas disposiciones, siempre son el principio de obras generosas y actos nobles. La influencia de tu sonrisa obra maravillas que tú ignoras. Tu sonrisa puede llevar esperanza y abrir horizontes a los agobiados, a los deprimidos, a los descorazonados, a los oprimidos y a los desesperados. Tu sonrisa puede ser el camino para llevar las almas a la fe. Tu sonrisa puede ser el primer paso que lleve al pecador hacia Dios. También sonríele a Dios. Sonríe a Dios, mientras aceptas con amor todo lo que El te manda y merecerás la radiante sonrisa de Cristo fija en ti. Y si Cristo te sonríe a través del prójimo, a través de Magali, la nena que me sonrió, ¿No crees que será suficiente para que jamás vuelvas a sentir sed? ¿Y tu, tienes sed? Colaboración de Andrés Eduardo
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