Gracias por lo que no me diste.
Si también tengo que agradecerte por lo que no me diste.
...Gracias a que nunca quisiste escucharme; aprendí a hablar con
Dios.
...Gracias a que no caminaste junto a mi; aprendí a dar pasos seguros.
…Gracias a que no me ayudaste en mis problemas; aprendí a
resolverlos sola.
…Gracias a que no quisiste compartir conmigo a nuestros hijos; me
gané doble su amor.
…Gracias a que nunca me quisiste; empecé a quererme yo.
…Gracias a que me dejaste tú; porque yo jamás me hubiera
atrevido a tomar esa decisión.
…Gracias a que me cortas este laberinto; empezaré a buscar
otras salidas.
…Gracias a que solo me diste el valor de 0; ahora me valoro más.
…Gracias a tu indiferencia; me hiciste entrar en razón.
…Gracias a Dios con su ayuda y a pesar de todo, en mí solo
quedé llena de amor...
Yo no soy una escritora ni mucho menos, pero si alguien que se
sintió perdida, pero reconfortada por Dios.
Colaboración de María Atanasio
México