![]() |
![]() |
Home Pensamientos Reflexiones Poemas Contacto A mi hijo León
Hijo: Desde niña me decían "...cuando tengas hijos lo entenderás..." y siempre venías a mi mente. A los 12 años el día que enterraban a mi papá, le prometí que el primer hijo que tuviera llevaría su nombre y sería tan grande como él. Desde el primer momento que te tuve en mis brazos juré que te enseñaría a defenderte en la vida contra las adversidades. Cuando de pequeño mostraste gran habilidad para armar y desarmar, para crear con tus manos, recuerdo que en casa el primer radio descompuesto que destapaste y desarmaste sin miedo, solo tenía un cable suelto y a tus 6 años con aquellas manitas que apenas sostenían el desarmador, lo arreglaste, y al conectarlo lo mostraste como tu trofeo. Tu enorme capacidad para reparar lo irreparable para tus papás, a través de los años fue dándote una confianza en ti mismo que tal vez se desbordó a los 16 cuando, después de nuestro divorcio, decidiste vivir con tu papá y no me opuse pues mostrabas signos de madurez. Sin embargo, cuando a los 18 nos sorprendes porque no te gradúas, piensas que un certificado de estudio no es importante para tu futuro, y no hay poder humano que te convenza de lo contrario porque decides trabajar. En tus sueños de los 18 estaba hacer diseños artísticos en carros, caíste, pues sólo comenzaste. Después, tener tu estudio de diseños automovilísticos. Volviste a caer pues no lo intentaste; posteriormente viene otra caída, la cancelación de tu licencia de manejar, que no aceptaste e intentas regresar a estudiar, pero solo eso, intento. Y comienzas a aceptar que cualquier trabajo es bueno siempre y cuando te paguen; otra caída, pues ahora, ni trabajas, ni estudias. Quizá la vida te dio demasiado muy pronto. Quizá tu padre fue generoso contigo a tan temprana edad pues a los 16, cuando aún no lo habías ganado por mérito propio, te dio un carro, y con éste, el volante de tu vida creyendo que los conducirías con esa madurez que mostrabas. Leo, no sé en qué momento perdiste la rienda pero te juro que daría el tiempo que me queda de vida por ayudarte a recuperarla. He tratado de ayudarte a razonar, de impulsarte a salir de ese círculo mediocre y sin futuro en el que te desenvuelves. Dices que solo aprovechas tu juventud pero hijo, en tu juventud tiene que haber un futuro, un motivo para vivir; y vivir es caer y levantarse una y otra y otra vez, a tus 21 años te esperan muchas caídas más, pero recuerda, lo importante no es caer, sino, en el suelo, llorar, moquear, gritar, darse de topes, preguntar, por que a ti? y después, como un niño que está aprendiendo a caminar, poco a poco levantarte, sacudirte y volver a empezar. Sano, inteligente, con un carisma que atrapa la atención de quienes te rodean, tienes todo a tu favor, la vida te sonríe y te espera cada amanecer. Qué esperas para empezar? Quisiera, a mis 48 años y con lupus, inyectarte mis deseos de luchar y vivir para realizar tus sueños; siento que la enfermedad me arrebata la vida y sólo Dios sabe de dónde saco fuerzas para levantarme cada mañana para sonreir y vivir ese día como si fuera el último; y aunque hay veces que el cuerpo no me responde, el deseo de verte luchar y superarte a ti y a tus hermanos, hace que aunque ruede por toda la cama, logre poner los pies en el suelo, y aterrice en la vida. Las malas noticias solo me hacen pensar en lo que harían ustedes cuando ya no exista, a mi me hizo falta mi padre desde los 12 años y hasta la fecha, me sigue haciendo falta una bendición y un beso o un "cuídate" de él. Si rehúso visitar al doctor es porque no me gusta escuchar esas malas noticias, prefiero poner oídos sordos. Tal vez en mi mente te idealice por ser mi hijo, pero si así fuera no escucharía tantos comentarios acerca de tus destrezas, toma de decisiones, riesgos que corres y sobre todo aciertos. Pero existe contrariedad entre lo que haces y lo que piensas. Te quiero tanto como te quize desde que supe que existirías y ojalá que recapacites sobre tu futuro. Esto es solo una adversidad mas, pero, por que no lo analizas un poco más? Y perdóname, este breve espacio fue solo una manifestación de uno de mis tres motivos para vivir, tu, Juan y Xóchitl. Tu mamá Colaboración de Laura
|
| ¿Te gustaría que tus escritos aparezcan en Tu Breve Espacio? Te doy el crédito por tus colaboraciones. Escríbeme También dime si deseas que ponga tu correo en tus colaboraciones o no. ¡Gracias!
|