Para Beto (Nunca la verás)
Para Beto (Nunca la verás)

 

Cuéntame cómo va cayendo el sol y mientras hablas pensaré: ¡Qué guapo estás!. Qué suerte ser la mitad del cuento de un atardecer que observo al escucharte, porque tus ojos son mi voz.

Acércate, que cuando estemos piel con piel, mis manos te dibujarán, tu aroma me dirá tu edad, junto a ti, unidos, sin saber por qué; seguramente se me note, el resplandor de una ilusión, porque a tu lado puedo olvidar.

Para mí siempre es de noche, pero ésta noche es como un atardecer, tú haces que la vida se asome, tus ojos sean los que brillen en la noche, y que la luna nunca borre el intentar amanecer...

Hace frío, es tarde y tienes que volver, hoy piensas en ella, seguro.

Una vez más el tiempo se nos fue.

¿Volverás?

Dime si mañana volverás, como has hecho todo el tiempo, para escuchar como rosa el viento, y se marchó, él se alejó de ella, pero como en las cartas: dos puntos, posdata, se me olvidó y no me presenté, solo fui testigo por casualidad, hasta que de pronto él me preguntó: era bello, ¿no es verdad?, - más que la Luna - dije yo, y él sonrió.

Y nunca más se harán reproches por intentar amanecer, no volverá a perderse en la noche, porque su alma hoy brilla más que un millón de soles, y en mi eterna oscuridad a veces se le oye a voces: "qué no daría yo por contemplarte aunque fuera por un instante".

Colaboración de Yonela Farías
Venezuela

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