En aquellas noches lejanas, distantes,
Aquellas noches oscuras de excesos,
mis adicciones mortales tan vitales para mi
en esas noches cuando entre las sombras se alberga mi alma,
es en el cerrar de la luna cuando descubro la falta de mi mañana,
no siempre las flores logran florecer...
y si se marchitan, yo no necesito de ese milagro,
sigo teniendo mi soledad...
Es ese ruido de voces que desaparecen,
o la niebla que va cubriendo mis sentidos,
es el sabor del final en la boca,
y la dulzura de superar los límites,
me aturden mis actos irracionales,
y al hacerme sorda, son solo vibraciones
no quiero parar por cuidar,
no quiero cuidar por vivir.
La respiración se vuelve más intensa,
Y la muerte se asoma frente a mí, vestida de blanco.
Me sonríe y bromeamos juntas por un pasillo húmedo y sin
final
Me sonríe y bromeamos porque dependo cada vez mas de sus sensaciones
Su risa se hace imborrable, cada vez mas fuerte,
De repente me nombra compañera de su manto,
Descubro mis facciones en su rostro sin formas,
El ardor dentro de mi cuerpo consume las últimas gotas de aire,
Excesos mortales, tan vitales para mi.
Solo frente a la dama de blanco siento,
Y deja de reír, no sé dónde estoy, ni que soy
No hay aire, sigo temblando, ojos blancos
Es el pasillo pequeño, pero sin final
La humedad recubre mis dedos, caigo.
Despierto en una de esas noches distantes,
Vestida de blanco
Son excesos mortales, tan vitales para mí.
Colaboración de Nani
España