A la orilla del mar
espero las palabras
que a mi pecho gélido
puedan templar con sutileza.
Los fragmentos de tu recuerdo
danzan en mi memoria
ultrajados por el silencio abismal.
El aroma salino
de tu piel
se aproxima lentamente,
te transformas en peregrino de mi cuerpo
que busca refugio en mi alma.
La esencia de tus emociones
canta en mis oídos,
agria, dulce y perpetua.
Al paraíso de tus besos
intento siempre llegar
pero sólo me pierdo
como sombras en la oscuridad.
Colaboración de Daniela Matamala
Chile
