¿Y, dónde hallarás mis lágrimas
caídas cuándo
pisaba el frío lodo al huir?
Preguntarte si el desenfado de tu lejanía agonizó
en mi alma tu respiro… inconmensurable dolor que como
daga ungiste mis entrañas...
¿Y dónde hallarás prisionera la pena que me aflige
cuando
tu puño sacó en pedazos mi corazón?...
Huir significa la calma y el sosiego, apartarme de tu sombra
para siempre, amor mío…
Más, a dónde hallarás mi cuerpo desolado y marchito
por ti.
Y mirarás a lo alto de tu cuerpo el cielo que te tiñe, palabras
breves,
como breve tu razón y tu vida para amar…
Y hallarás mi alma palpitante en el crepúsculo túnel
de tu amar,
y mil versos de sorprendente calidez;
más sólo tú sabrás que es mi permanencia la
que con su pluma
más dolida, ha perdonado tu ausencia y desdén.
¿Y, dónde hallarás la voz que acunaba el pobre amor
qué profesabas?;
que lamentas pobre hombre mis aromas, que envolvían tus esencias…
más, será mejor que halles mis caminos, para no morir en
el;
lodo que ha envuelto el olvido que siento por ti…
Colaboración de María Eleonor Prado Mödinger
Chile
