Sentir el dolor de mentiras
Sentir el escalofrío de lo incierto
Sentir la rabia del frío que apenas me deja escribir
Siempre hay algo de verdad en la mentira… si no ¿Por qué
tal furia?
De mil lecciones pasajeras, una me queda
De aquella dulce semilla que sembramos, sólo florecieron engaños,
miedos y dolor…
una rosa negra con mil espinas que se clavan al aire... al corazón
¿Por qué inútil corazón? ¿Por qué
me desilusiona el y no otro?
Que risas de euforia, que llantos de lo inexplicable… que libertad
tan encarcelada
Que grietas tan abiertas en el alma, que de pensar de temerte es lo que
más me duele
Que humilde dorado fue nuestro primer atardecer, que lóbrega la
ultima mirada…
Miro la estrella tan brillante que veíamos, hoy la veo tan extinta
¿Será acaso el pasado que quiere regresar o la vida que
todo lo quiere cobrar?
Te acompañé como la sombra al cuerpo
Te quise como la noche a la luna
Que dolor tan entrañable el haber confiado en ti, que poema tan
herido.
Lograste lacerar mis días, no se que herida tan escondida tiene
tu mirada de hoy
tu mirada de fuego, tu mirada de mar...
Tu nada sabes de amar, tu nada sabes de llorar
ya todo esto me hace deplorar que el día de ayer te supe amar.
Colaboración de Carolina León
Chile