¿Sabes? Este día recibí un bello regalo...
si… venía atado
con tersos listones azules... con ilusiones y fantasía, venía
dentro de una cajita blanca, y en ella me enviaste todo el sentir
bonito de tu corazón, las emociones me aprisionaron cuando
abrí ese mágico baúl, cuyo contenido me dejó
gratamente halagada.
No alcanzo a describirte lo que sentí, cuando comprendí
más tarde,
que en el trayecto a casa, hiciste escala en tu marcha,
y desde algún lugar tuviste tiempo de alcanzarme...
de acompañarme en la distancia, y permitirme
hacer una pausa en mi agitada rutina.
Es tan maravilloso asomarnos a este espacio, percibir las sensaciones
que a veces se ocultan bajo el silencio... sentir la calidez de un abrazo,
y abrigarnos con la ternura de un corazón que nos tiene un lugarcito
especial para el nuestro...
¡No sabes cuanto valoro estos detalles!
Y sobre todo, que a pesar de las actividades intensas de cada cual,
siempre habrá un instante en que nuestras miradas se crucen,
para expresarnos sin palabras, lo que llevamos tan dentro
sin atrevernos a decirlo.
Eres alguien especial, no sabes cuanto admiro tu entereza, tu
lucha diaria, el ir y venir en tu mundo, y desafiar cada prueba
conquistándola con tus convicciones...
Me siento como sumergida en esos pensamientos,
que se deslizan lentamente por los mares,
para encontrarse en mis playas,
y al caminar por la arena de la sensibilidad, impregnar
mis sentidos con el aroma inconfundible de la inspiración...
Es aquí... ahora, cuando en mi alma hacen ecos tus palabras,
y con mi vocabulario metafórico trato de dibujarte el escenario
que me has reflejado con tus sentimientos...
Guardaré en un lugar especial
ese matiz etéreo que se adhiere a mis manos,
cuando me envuelve el sonido melodioso de los vientos
y me arrullo con el canto inevitable de la noche...
es así de sublime... y hermoso el amor...
Colaboración de Ma. Esther Castro S./Yulinn
México