Hola,
Hace tanto tiempo que no te escribía, que ya hasta se me había
olvidado que solía hacerlo para platicar contigo.
La verdad, nunca me imaginé llegar a hacer este tipo de carta, no es de amor ni de reconciliación, es mas que todo para poder, de algún modo, cerrar el círculo que empecé hace mucho tiempo a dibujar contigo.
Mi tarea es elaborar un escrito diciendo ADIOS a todas las cosas que ya no están cerca de mí... que partieron contigo y que aún así, pueden seguir influyendo en mi vida, pero así como tengo tanto que despedir, también tengo que agradecerte.
Normalmente, un adiós para siempre, es duro comprenderlo y aceptarlo y mas cuando en esos momentos no lo querías decir, pero ha pasado ya algún tiempo y con la presencia de Dios cerca de mí, me ha dado la fortaleza para poder decir...
ADIOS, a tu sonrisa, que desde el momento que aparecía todo mi mundo se pintaba de colores alegres.
ADIOS, a tus ojos, que al mirarme me hacían sentir que existía.
ADIOS, a tu presencia, que tan solo con verte aparecer, sabía que eras mío y que yo era tuya.
ADIOS, a los sueños que tuve de tener un hogar contigo.
ADIOS, a las ganas de haber sujetado el tiempo, para no perder muchos días que pudieron haber sido felices.
ADIOS, a los sueños sin realizar, con deseos de que tantas cosas duraran para siempre y de que otras nunca hubiesen llegado.
ADIOS, a tantas cosas que nunca tuve y que aun así extraño, porque sé que si tú hubieras tenido el mismo interés, estarían en nuestro camino y las tomaríamos.
ADIOS, a la ilusión de caminar de la mano siempre, aún y cuando estuviéramos viejos.
ADIOS, al amor que sentí por ti, que me hizo tanto soñar y sonreír y que también me hizo sufrir pero aún así lo disfruté porque aprendí de todo.
ADIOS, a tu familia que siempre me hicieron sentir merecedora de su amor y su confianza, los extrañaré mucho, pero aún así no me harán falta.
ADIOS, a tu hermana, que por medio de ella te conocí, que fue mi mejor amiga durante 10 años de mi vida, ¡que la adoraba! y que también puso de su parte para que entre tú y yo se hiciera más grande nuestro distanciamiento.
Pero sobre todo, GRACIAS, por tu terrible ADIOS, porque aunque me hiciste daño en ese momento, ahora me doy cuenta que con tu adiós la vida me mostró que tiene muchas cosas para mí, que estuve dentro de una esfera durante 10 años de mi vida, entre noviazgo y matrimonio y que al haberla quebrado me di cuenta que soy una mujer maravillosa, que soy capaz de amar tanto hasta que me duela.
Con tu ADIOS, me hiciste madurar más y pensar que me merezco a alguien que me ame, que mi vida no se acaba porque alguien no me quiera tanto como yo a él.
Con tu ADIOS, me diste a los amigos que sin duda, voy a luchar siempre por su bienestar como ellos lo hicieron por el mío y me alejaste de los que no eran transparentes.
Con tu ADIOS, me di cuenta que aunque mi familia no es perfecta aprendieron conmigo a darme el apoyo suficiente para no sentirme sola nunca, que me dieron la libertad sin molestarse cuando yo se los pedí, que nunca me reprocharon ni cuestionaron mi forma de llevar mi vida.
Con tu ADIOS, soy más fuerte de lo que siempre pensé
ser, que puedo ser feliz sin ti como ahora, que soy una mujer que puede
pintar su vida de tantos colores como yo quiera.
Con tu ADIOS, aprendí, que no existe ni la obligación
ni la necesidad de depender de un hombre para vivir.
El haber tenido este fracaso, sentí una sensación muy grande de pérdida en mi interior, pero con la ayuda del tiempo y mi paciencia veo que tanto mis errores como los tuyos me fortalecieron y descubrí que mi vida es única y que es mía.
Hoy, puedo vivir sabiendo que nuestro tiempo se terminó, que físicamente jamás estaremos juntos pero que todos tenemos un pasado y tú estás en el mío y nunca te olvidaré, sería tonto decir o luchar para lograrlo; y en realidad, no me arrepiento de haberte conocido.
Guardaré todos los momentos plenos que con sinceridad disfruté y los pondré en un pedacito de cielo y los momentos de dolor, mentiras, humillaciones y frustración por no haber podido arreglar algo, no te preocupes, esos desaparecieron.
Me despido para siempre, deseándote lo mejor, que siempre encuentres
lo que busques sin mayores sacrificios, que seas un hombre de bien y
que siempre tengas paz en tu corazón.
Colaboración de
Regina
México