Seguramente alguna vez te has sentido como yo en este preciso momento, solo en la eternidad de los días, rodeado de gente, de amigos, de familiares, y solo por dentro; cual exiliado lejos de todo sentimiento que le reconforte el alma, o simplemente se la tranquilice.
Solo en la noche, y sin estrellas en mi firmamento, sin “ese algo” que te alegra el día, sin el lucero que ilumina tu vida.
En concreto, me siento mal, solo, bohemio, acongojado, triste, melancólico, angustiado, afligido, y de mil formas más que no se pueden explicar; en medio de todas estas almas que simplemente deambulan y vagan por mi vida sin llegar a ser esa compañía que ando buscando, desde que comenzó esta “autodestrucción” que no la puedo parar ni soportar de forma alguna.
Necesito que aparezcas, necesito, no sentirme solo y lleno de afecto a la vez. Necesito no sentirme mal por lo que no fue, ni será, y si sentirme bien por lo que fue y será; pero no logro ese equilibrio entre lo que tengo y lo que necesito, necesito que alguien me ame, como yo puedo amar.... pero no es posible de momento, nadie recibirá a mi corazón, nadie se interesa en nadie, todos en si y en... si.
Así que de momento nada de lágrimas y con una sonrisa bajo la solapa, voy enfrentando los días que crueles y despiadados, nos arrancan pedazos de corazón?, No, tal vez momentos de alegría pero no de corazón, que sin más preámbulos les confieso que es lo único que me mantiene vivo, no hay nada lo suficientemente importante en esta vida que me retenga, salvo la incapacidad para matarme.
Como ves, no es una simple carta, sino más bien una confesión abierta a mí mismo, un despertador silencioso para que despierte y empiece disfrutar de las cosas que no vi, hasta el día de hoy; pero si así de fácil sería todo, todo se solucionase con una carta, y temo que mi caso no se soluciona con eso, ni con una tarde tomando mates, ni con un “vamos estoy yo al lado tuyo”, es peor me siento solo y lo repito, en presencia de otros.
Por lo tanto MORFEO se despide, desde hoy y para siempre, no lo verán
más, cambiará como la noche, no será más débil,
aparentará ser fuerte como una roca, aunque su interior sea tan
o más débil que la brisa. Fue un gusto haber sido gentil,
amable, confiado, ingenuo, pero se acabó. Hoy decidí no
sufrir más, hoy decidí resignarme a la amante oculta de
este soñador, a la soledad... fue un gusto haberlos conocido y
conocerme.
Autor desconocido
Colaboración de Ana Clara Colombo
Argentina