Oscuridad eterna y fulminante
Que de ardor de llamas negras
Y solitarias, te apoderas
De mi cansada y triste alma
Y al olvido me condenas
Mi corazón sangrante
Y sin esperanza la muerte espera.
Cruel y triste lluvia de lágrimas negras
A mi alma llena de lujuria desesperas
En la noche negra de mi soledad te fuiste
Dejándome tan solo desesperación y angustia
Dama cruel y despiadada que en mi corazón
Tan solo dejas penumbras y dolor
De mi te alejas con crueldad
Condenándome a un laberinto de soledad.
Y al cielo imploro con lágrimas en los ojos
Que me deje tan solo poder verte un día más
Pero tu frío corazón de piedra de mi se ha olvidado
Y tú en mi desgarrado corazón aun vives
El amor de mi se ha alejado y tan solo de tristeza
Mi alma ha naufragado en un abismo de olvido.
Colaboración de Santiago Genovez
Ecuador