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Idilio imperturbable
¿Por qué estar aquí?
Esta tierra es tan vana
Como mis amores fugaces
Cosmos repleto de telarañas
Fingidos hilos de entrañas literarias
Resplandores vivientes en el ocaso perfecto
Pestilentes rayos de sol
Putrefactas derivaciones viriles escondidas en mi seno…
Eres tan bello
Me gusta tu sonrisa y tu mirada
Se que también te gusta mi locura
¿Por qué no te acercas más?
No te diré que no aunque mis labios tiemblen
Aunque el dolor sádico de tu boca viviente me torture
No te diré que no
La curiosidad consume mis pasiones
Quiero saber que hay debajo de esa carne inerte
De esa sonrisa fría y esos ojos solos
¿Por qué aquí y ahora?
El estar es casi una agonía
Espíritus sangrientos
Destrozados en batallas de idilios amorosos
Recuerdos de tu voz marchita.
Voy muriendo eternamente
Con profundos corazones ultrajados
Amores injustos
Ladrones de libertad condicionada.
Sigo enamorada del primero
Flores y cantos antiguos acompañan mi catarsis
Acércate, no te diré que no, porque me gusta
Porque las convulsiones de mi alma inmóvil
Muerta entre vida inhumana
Aun te recuerdan.
Solo contigo hasta la caída de este quinto sol
¡Desaparece los indicios de mis cadáveres blancos!
Espero
Parece que te amo
Ilusiones crueles, engaño de sentidos infalibles
Mi cuerpo destrozado
Te lo implora…
Mis restos incinerados en el frío clamor de los fantasmas
Te lo piden…
Acércate, no te diré que no
Sorpréndeme
Quiero jugar con nuevas voces,
Lastimar nuevos ojos ausentes, ansiar sonrisas acabadas
Dame algo para no desear irme
Haz que me quede
Mira fijamente mis extremidades retorcidas
Se que te gustan
Acércate, no te diré que no, aunque la nada tiemble.
Colaboración de Irene Black de Oldman
México
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