Como de un libro de cuentos
Saliste de entre las páginas de mis fantasías
Que venía leyendo sendas noches anticipadas
Sin saber que tú también escribías la misma historia.
Desde tu adolescencia me mirabas
Con ojos de hombre
Que yo no sabía descifrar.
Cuando la juventud toco a tu puerta
Solo atinaba a pensar en la belleza de tus ojos
Pero nada más.
Al paso de los años
Me confundía esa tu mirada
Mezcla de fuego y admiración
Que me ponía a temblar.
Fue una mañana cálida
En armonía con una pieza clásica
Entre el deseo guardado y la maraña de ideas
Que acariciando con la caricia más sutil mis labios
Me pediste un beso y mi deseo.
En ese momento
Nuestros labios se unieron,
Y todo se convirtió en un remolino
Encendiendo mi pasión,
Que como por magia
Fue creciendo.
Mi alma se debatía entre la razón
Y mi piel de 48 otoños
Que nadaba en la soledad
Y la tuya de 26
Que rebosaba de frescura.
Hasta que el día que el destino quiso
Cabalgamos juntos una vereda
De aventura y miedo.
Pero el paisaje no fue siempre claro
Y nos fuimos acercando a un laberinto
De tierra y fuego
Que nos unió muchas noches con indolencia en la delicia
Y nos dejo al final en un desierto.
Ahora en la distancia
Recuerdo con añoranza lo vivido
Y me hundo en la oscuridad de las noches
Como entre sabanas de seda por tu recuerdo.
Tus ojos jóvenes y tu mirada hermosa
Los tengo incrustados en mis pensamientos
Como una preciada joya.
Desconozco el tiempo que habrá de pasar
Antes que mi piel se desprenda de tu aroma
Pero hoy, y quizá mañana
Con solo cerrar mis ojos
Con un suspiro aún te siento.
Como quisiera que del desierto
Fuera rescatada y volver a sentir
Tus labios y tu mirada.
Triste que fue cerrar la página
Del libro del que hablaba
Y como un castigo del destino
He de mirarte ahora como
Si nunca hubiera soñado nada.
Colaboración de Maru
México