Es momento de luchar, y es que es el principio del fin;
el guerrillero más odiado soy, porque me pongo a ofrecer paz.
Ya nada está bien:
El diluvio de tus llantos no ha cesado y todo es un alarde,
y dentro de mí:
No eres intrascendente y siempre estaré a tu pendiente...
La soledad es un lugar tan lleno de mí.
Quizá no vuelva a darte mi saludo de triste revolucionario,
quien contemplaba y valoraba tu sonrisa, el infinito más bonito.
Buscando a tu corazón:
¡Nos están matando a los guerrilleros
y la revolución me pide poder decirte adiós!
Te escribo este poema a fallo de no atreverme a hablarte...
La soledad es un lugar tan lleno de mí.
A partir de este momento,
niégate a todo miedo, pues es innecesario, amor,
con todo mal arrasó la revolución...
de nada dudes, ni de las miradas que el tiempo nos manchó...
todo se fue con la revolución.
Y este poema se lo dedico a una Dama de nombre...
no lo sé. Para mi triste soledad. Aunque nunca llegué a
hablarle, si pude saludarle y creo que ya es hora de la...
Colaboración de Revolucionarios: Emmanuel
Mexico
