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La mujer que soñé

 

Algunas veces he pensado que existes, te he visto en mis sueños y compartiendo conmigo una luna llena, he creído que te he hablado, y ya te he pensado tanto que te he hecho realidad.

Te amo y no lo puedo explicar, te busco y no se donde, has transformado tanto mi vida que lo poco que queda de ella, es el inmenso recuerdo y las ansias de tenerte cerca…

Han existido noches en las que me has arrancado unas lágrimas de tristeza, me he sentado en un rinconcito y espero por ti sin saber cuando vendrás, mas sin embargo allí me he quedado, viviendo aunque muero por ti.

Quizás te recuerde, y quizás te piense demasiado, algunos dicen que me hago daño, que intento hacerte perfecta cuando no te he encontrado, te escondes de mis letras y mis sueños, aun cuando sabes que te pueden hacer muy feliz.

Eres la mujer que soñé, tal cual como le he pedido a Dios que deseo amar, tal cual como imaginé que existirías, y aun cuando me has enviado al olvido, me sentaré en el mismo rinconcito, miraré a las personas y con mis lágrimas, dejaré que me juzguen por amarte tanto.

No me importa que lo hagan, y hasta no me importa si ya me olvidaste, mis letras no soportaron la tentación de decirte que te extrañan, que mas allá de lo que desean ser para otros solo le importas tú, han deseado morir para siempre, ya no les interesa que las observen y vean su dolor, buscan tus ojos y se llenan de soledad al darse cuenta que no estas, ya mis lágrimas se han tornado eternas y no cesan, ya no deseo mas la vida, y ella se fue contigo.

A veces he pensado que si hubiese sido perfecto te tendría conmigo, lastima que no lo fui, lastima que las millones de estrellas que robé no fueron suficientes para hacerte sonreír.

Lamento tanto que mi amor se extendiese tanto para que nunca tuvieses frío y no me percaté que solo deseabas un poco de compañía. Quizás tuve muchos errores, pero solo sabía que te amo tanto que me era imposible ver que estaba perdiendo.

El poeta ha muerto, aun cuando dentro de él existan millones de letras esperando por ti.

Te amo, nunca lo dudes, aun cuando tus ojos se cerraron para mí y me enviaste al olvido.

Sentado en este rinconcito estaré esperando por ti, solo espero que el día que decidas volver, el tiempo me haya tratado bien y no me encuentres con una lágrima en los ojos.

 

Esta es la muestra de las lágrimas que una noche derrame por una mujer, el ser que definitivamente mató al ángel y dio vida al poeta, esto es para ella Martha Isabel Gil

Colaboración de Gabriel Cantillo
Colombia

 

 


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