Me permito naufragar en el mar de tu incertidumbre,
aun con las velas raídas y la bandera a media asta,
como rindiéndole honores a lo implacable del tiempo,
e inexplicando mi estancia en tu mundo sin palabras,
tus sentimientos ocultos y la huida en tu mirada.
Y yo me permito un tiempo perdido, que ni me alcanza,
me pongo cadenas vivas de esperas y desconfianzas,
de lágrimas y temores, da angustias y de añoranzas,
de este dolor reprimido de no encontrarte en mis ansias,
me vas tentando de a poco y yo me humillo a tu alma.
Al borde del precipicio, aun me tienta la esperanza
de cuando dices te amo, quieras decir que me amas.
Colaboración de Rosa Garcia Klibansky
Cuba
