Qué fácil renunciar, perderte
...no tenerte.
Me resulta tan fácil ser cobarde,
seguir siéndolo cuando te tengo
en frente.
Lléname de besos el espacio
que separa nuestros cuerpos
y aún así el vaho de mi cobardía
me permitiría ignorarlos,
cerrar los ojos
y caer.
Pero si cierro los ojos caigo en ti,
en tus labios,
en tus manos.
Por eso mantengo abiertos los ojos
a tu frente plana
y no al abismo de tu sonrisa,
ni a los volcanes de tu mirada.
Por eso cierro la boca
para no pronunciarte
para no envenenarme
ni volver a empezar.
Para que sea fácil
...como renunciar.
Gracias a mi cobardía
ahora te dejo de nombrar.
Colaboración de Carolicony
Chile
