Hoy día pienso en ti, mi madre querida, es el día
que cumples un año más y agradezco al señor creador,
quien hizo a una mujer como tu, cariñosa, amorosa, emprendedora,
luchadora, porque así te envío a la tierra Dios, mi madre
querida.
Tus ojos violeta madre, reflejan el azul marino del más hermoso
lago, tú cabello claro y con reflejos, como los destellos que irradia
la hermosa luna, tu piel blanca mamá, como copos de nieve, de los
picos más inmensos del mundo.
Tu sonrisa madre, jamás vista por nadie, tu nariz perfilada, tu
boca pintada en tu inocente rostro madre, que ningún hijo podrá
olvidar, porque, solo como tú, no habrá ninguna otra madre.
Sabes quiero decirte gracias mamá, por haber existido, por haberme
guiado, cuidado y protegido, madre eres mi hada madrina, de esos cuentos
mágicos, que me contabas, cuando era un niño, te doy las
gracias por tu dulzura, abrazos, bendiciones, que cada noche me dabas,
cuando los dos juntos rezábamos a Dios antes de acostarme y yo
me ponía a soñar mamá.
En el día de hoy madre, más que nunca, me acuerdo de ti,
porque cumples un año de tu partida a la dimensión desconocida,
donde se pierde la línea del horizonte, madre querida, le agradezco
a la vida por haberte tenido, fuiste, eres y siempre serás mi ejemplo,
tu nombre será imborrable en mi mente y en mi corazón.
Madre donde quiera que estés bendíceme, cuídame,
que acá en la tierra tienes un hijo, quien te amara por siempre,
mi querida y hermosa mamá, quien se llevó parte de mi y
yo me quede acá en la tierra, con el hermoso recuerdo y con un
ángel como tú mamá.
Madre un año más en que te fuiste, que volaste como una
extraordinaria paloma blanca, hacia la dirección donde se esconden
las nubes; mamá te llevaré siempre en mis recuerdos, y en
el día tras día, donde me toque luchar, por lo que anhelo
en esta vida.
Madre querida se que no te haz ido por completo, ya que, siempre veo tu
luz, siento tu voz y tu presencia, que estará mas allá de
una fotografía, mamá donde quiera que te encuentres vigila
mis sueños por favor, hoy día más que nunca, miraré
las estrellas y la que brille en mi rostro, se que en ese brillo estarás
tú, mi querida madre, dándome como siempre tu santa bendición.
Colaboración de Pablo Enrique Gutiérrez
Yépez
Venezuela