El tiempo pasa, las horas no se detienen.
El reloj marca ya casi las cuatro.
Espero que no tardes en llegar, pero no llegas, en realidad sé
que nunca llegarás, pero no pierdo la esperanza de verte pronto.
Está atardeciendo y leo un libro para que el tiempo no pase tan
lento.
Estoy sola, sola con mi alma, la misma que al igual que yo está
ansiosa por verte aunque sea por última vez, pero no llegas y trato
de resignarme.
Los cocuyos de la noche ya salieron y tratan de hacerme compañía
aunque en realidad tratan de animarme.
No lo resisto, quiero verte, hablarte, abrazarte, pero eso no es posible,
sé que te marchaste y que no regresarás. Sólo espero
que algún día, o aunque sea en mis sueños pueda verte,
por que en ellos siempre estarás.
Colaboración de Yesica V. Fermoso Torres
México