Aún sabiendo mi ser que no sentirá más
tu presencia,
no me resigno a hablarte aún sabiendo que de nada vale.
Mi dolor no es lo que importa cuando sabe mi conciencia
que no hay esperanza de un mañana sin complicaciones ni tristezas.
Hacerte ver quisiera
y que entendieras que amar no es menos
que luchar por quien creemos
será nuestro piso y nuestro cielo.
Los días son vacíos,
pero lo peor sin la esperanza que día a día mantenía
mi vida llena de alegría.
La alegría que se desvaneció en un instante,
en el que pareció no tener significado
todo lo que se ha dado,
y entre trifurcas y contratos
se desaparece lo más sencillo de un mundo ingrato.
Mi corazón te sigue amando
entendiendo que ya no deseas ser amado,
por eso me voy sin dejar rastro
para no recordar
nuestras almas unidas y revueltas en el regazo...
Colaboración de Nancy Núñez Santiago
Puerto Rico