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Imagina...

 

“Imagina que no hay países, no es tan difícil si lo intentas, nadie a quien matar o por quien morir, y tampoco existen las religiones, imagina a toda la gente viviendo en paz. Quizás pienses que soy un soñador, pero no soy el único que lo desea, espero que algún día estemos unidos por este sueño y el mundo sea como uno solo” dice John Lennon en su canción “Imagine”.

Pareciera que las esperanzas de Lennon son en vano, pero existe una posibilidad de que esto se de en la realidad…

Un radical cambio en la comprensión de nuestra naturaleza, por parte de cada persona.

A nadie nos es desconocido que en la selva de asfalto, gana el más fuerte, el más inteligente y nos concentramos en adquirir bienes materiales, poder, fama.

Y no importa que sea a costa de los demás ni de otras vidas, como sucede con el narcotráfico, la delincuencia y las guerras provocadas con fines comerciales.

¿Por qué esta lucha? Porque las personas piensan, que la comodidad de su presente es lo que importa. Se concentran en placeres físicos, más que en los placeres del alma pero…

¿Qué pasaría si las personas descubrieran, que es más importante el mundo espiritual que no conocen, que el físico?

Tanto tú como yo, seríamos honestos. Ayudaríamos a los demás y nos concentraríamos en los placeres del alma, más que en los físicos. Los rencores, serían cosa del pasado. Aprovecharme de mi prójimo, sería impensable.

¿Hay evidencias de la existencia de ese mundo espiritual? Claro, siempre y cuando estés en sintonía con tu interior, como un mar en calma, el poder de este reino se hace más evidente.

Los científicos, mientras más descubren cosas, menos conciben la existencia del universo y su maravilloso orden sin una fuerza misteriosa que lo organiza todo. Los antiguos chamanes mexicanos la llamaban “El águila” y veían que lo seres humanos estábamos unidos por una especie de red energética. Y en general, todas las culturas del mundo desde hace miles de años, hablan de la unión entre todos los animales y formas vivientes.

La ciencia nos enseña que todo el mundo está formado de energía. Y que tú, el mar, el cielo y los animales están hechos de los mismos elementos. Por increíble que parezca.

¿Has escuchado que hay vida después de la muerte? No se sabe si alguien que ha muerto, haya regresado para decirnos que hay. Pero hay muchas personas, que han tenido experiencias cercanas a la muerte y reportan experiencias parecidas.

Mi madre, al estar alumbrando a mi hermana, dice “De repente, me pude ver a mi misma desde arriba. Veía a los doctores alrededor de mí. Me sentía en paz y no sentía ni un rasgo de culpabilidad o preocupación. Y de repente, escuché la voz muy fuerte de un doctor gritando mi nombre. Y en ese momento, desperté”.

Le habían puesto mucha anestesia, porque es muy nerviosa. Es posible que el exceso de anestesia, estuviera a punto de quitarle la vida. Una amiga que es veterinaria me confiesa que varios animales que le llevan para ser operados, mueren en la operación por exceso de anestesia.

Otra experiencia personal que tuve, fue en uno de mis viajes a Montreal, Canadá.

Me encontraba caminando en el viejo puerto de Montreal, casi sin gente, porque el verano había muerto y los primeros días tristes de otoño hacían su llegada, cuando de repente observé una chica que me miraba, mientras yo filmaba con mi cámara algunas escenas del puerto.

Se me acercó a preguntarme algo, nerviosa, con un inglés muy cortado. De repente me miró a los ojos y me preguntó “¿Hablas español?” Le respondí que sí con una amplia sonrisa.

Me preguntó por la Iglesia de Notra Dame. Le mencioné que quedaba a algunas cuadras de ahí “¿Estás solo”? me preguntó. “Sí” Le respondí.

“Qué bueno, así nos podremos acompañar, vamos, acompáñame y te invito un café”, me dijo, con toda la naturalidad del mundo. Normalmente consideraría atrevido una invitación semejante de una mujer. Más bien provocadora. Pero lo extraño es que nos sentí temor ni pensé mal.

Di un repaso rápido a lo que planeaba hacer en el día. Era mi último día antes de regresar a México, no había preparado maletas y pensaba conocer Salsafolie en la tarde, que es una plaza al aire libre en el Viejo puerto de Montreal donde se baila salsa.

“No tendré tiempo para conocer Salsafolie, pero en este momento estoy conociendo a una chica y puedo disfrutar de su compañía, después de todo, eso es lo que deseaba hacer en Salsafolie. Me quedaré con ella.”

Y en segundos, nos encontrábamos caminado juntos, platicando y dirigiéndonos a la Iglesia de Notra Dame. Para no hacer el cuento largo, no dimos con la iglesia y decidimos tomar un café.

Se encontraba en Montreal, porque acababa de ser aceptada como inmigrante canadiense y estaba haciendo los trámites finales. Me compartió parte de su vida y yo de la mía.

Me platicó de una ocasión, en que se puso a platicar con una señora de Irak en un mercado. Fue tanta la confianza que desarrollaron, que esta la invitó a su casa a comer. Lo curioso, es que una vez en su casa, ambas se sintieron incómodas.

Acababan de comprender lo que acababan de hacer: dos desconocidas, que de forma natural se sintieron en tal sintonía, que ya se encontraban en la casa de una de ellas. Era peligroso hacer esto con un desconocido. Pero como ambas descubrieron durante esa comida, las dos eran de confiar y disfrutaron de ese momento.

Mi amiga me platicaba, que era su forma de ser. Hacer lo que le dictaba su corazón, sin planes, que era por eso que me había invitado un café y a ser su compañero durante del día, aún sin conocerme.

Y que nunca había tenido malas experiencias actuando de esta forma.

Para mí, era increíble que tuviera ante mis ojos a mi alma gemela. Era demasiado parecida a mí en mi forma de pensar y ver la vida.

“Lo que te sucede se le conoce como sincronicidad -le dije a ella- Estás ante tanta apertura ante la vida, que no actúas con la lógica, sino que te mueves por intuición y lo que te dicta tu corazón, por eso tienes tantas coincidencias, porque tú las provocas”.

Y me seguía platicando de las muchas experiencias que había tenido, en las que confiar en su intuición la había ayudado mucho, en el momento que más lo necesitaba.

“Es una lástima que ya te vayas mañana a México, se que hubieras sido un increíble compañero de viajes – me dijo ella”. No se lo dije, pero pensaba exactamente lo mismo.

Era tal la confianza y la unidad que sentíamos el uno con el otro, que se, que si hubiéramos tenido que dormir en la misma cama por necesidades de viaje, no hubiera pasado absolutamente nada entre nosotros.

Nuestra unión no era de romance, se basaba en una amistad y en una conexión profunda entre ella y yo, que en lo personal me llenaba por completo.

Lo curioso, es que ella necesitaba hospedaje barato por la siguiente semana, ya que regresaría a México (también era de México, pero de una ciudad distinta a la mía) y ya no le quedaba mucho dinero.

Por coincidencia, yo me hospedé durante la semana que estuve en Montreal, con una señora que conocí en mi primera visita a Montreal hace algunos años, que hospedaba a estudiantes internacionales, a un precio muy por debajo de lo que costaban los hoteles, “bed and breakfast”, o dormitorios estudiantiles.

Se lo comenté y prometí hablarle a la señora de ella, tan pronto regresara. Pero no dejo de pensar que fue extraño que en el momento que ella necesitaba de hospedaje barato, diera la coincidencia que nos conocimos y precisamente yo la podía ayudar.

Visitamos varios lugares, fue un día en el que el Dios Tlaloc se apoderó de Montreal y cayó un diluvio durante toda la tarde. Pero fui muy feliz en la compañía de mi amiga.

Nos despedimos. Ya eran las 10:00 de la noche, y no había tomado conciencia de que me pasé 8 horas con ella, que se me hicieron minutos. Ni me acordé de comer. Para llenarme el estómago, me compré una rebanada de pizza de 1 dólar en el metro. Estaba muy cansado y tenía que salir a las 5:00 de la mañana del día siguiente hacia el aeropuerto.

Aún sin preparar maletas, decidí que mi amiga era más importante y hablé con la señora acerca de mi amiga. Aceptó hospedarla e inmediatamente le escribí un email informándole de la buena noticia.

Jamás sabré si finalmente ella se hospedó, ahorrándole unas monedas o ya no lo necesitó.

Pero estoy tranquilo que la serví cuando más me necesitaba.

¿A qué voy con todo este rollo?

Que cuando estás con total apertura ante la vida, desafiando la lógica y viviendo de acuerdo a tu espíritu, a tu ser interior, más que pensando en las cosas materiales como prioridad de tu vida, un nuevo mundo por completo se abrirá ante ti.

Conocerás personas justo en el momento en que las necesites. Y las cosas materiales que te hagan falta, te serán proporcionadas cuando las necesites, sin esfuerzo de tu parte. El universo te las enviará, ya sea que se trate de amor u otras cosas.

¿Es posible vivir como dice la canción “Imagine” de John Lennon? Quizás sea un sueño, pero todo comienza en ti y en mi. Yo estoy tratando de vivir siguiendo a mi corazón desde hace tiempo y desde bienes materiales hasta personas que han significado algo especial en mi vida, han aparecido justo cuando más las necesitaba. Es lo mismo que te puede pasar a ti si comienzas a vivir en el amor, en tu ser interior.

Si tú y yo sumamos dos, poco a poco más personas vivirán con esta filosofía de vida y el mundo será un lugar mejor.

Si, se que el mundo es un mar de confusión en estos momentos pero ¿qué tal ser una gotita de amor en medio de un mar de amargura?

Entre muchas gotas de amor, el sabor del mar gradualmente cambiará…

Colaboración de Edgar Martínez (Webmaster)
México

 

 


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