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Home Pensamientos Reflexiones Poemas Contacto Los tres consejos
Una pareja de recién casados, era muy pobre y vivía
de los favores de un pueblito del interior. Un día el marido le
hizo la siguiente propuesta a su esposa: Querida, yo voy a salir de la
casa, voy a viajar bien lejos, buscar un empleo y trabajar hasta tener
condiciones para regresar y darte una vida más cómoda y
digna. No sé cuanto tiempo voy a estar lejos, solo te pido una
cosa: Que me esperes y mientras yo esté lejos, “me seas fiel,
pues yo te seré fiel a ti”.
Así, siendo joven aún, caminó muchos días,
hasta encontrar un hacendado que estaba necesitando de alguien para
ayudarlo en su hacienda. El joven llegó y se ofreció para
trabajar y fue aceptado. Pidió hacer un trato con su jefe, el
cual fue aceptado también. El pacto fue el siguiente: “Déjeme
trabajar por el tiempo que yo quiera y cuando yo encuentre que debo
irme, el señor me libera de mis obligaciones. Yo no quiero recibir
mi salario. Le pido al señor que lo coloque en una cuenta de
ahorro hasta el día en que me vaya. El día que yo salga
usted me dará el dinero que haya ganado”. Después de darle los consejos, el patrón le dijo al joven,
que ya no era tan joven, así: Cuando estaba abriendo la puerta, se acordó del segundo consejo.
Regresó y se acostó a dormir. Al amanecer, después
de tomar café, el dueño de la posada le preguntó
si no había escuchado el grito y le contestó que sí
lo había escuchado. El dueño de la posada le preguntó:
¿Y no sintió curiosidad? Él le contesto que no.
A lo que el dueño les respondió: El joven siguió su larga jornada, ansioso por llegar a su casa.
Después de muchos días y noches de caminata, ya al atardecer,
vio entre los árboles humo saliendo de la chimenea de su pequeña
casa, camino y vio entre los arbustos la silueta de su esposa. Estaba
anocheciendo, pero alcanzó a ver que ella no estaba sola. Respiró profundo y apresuró sus pasos, cuando recordó
el tercer consejo. Entonces se paró y reflexionó, decidió
dormir ahí mismo aquella noche y al día siguiente tomar
una decisión. Al amanecer ya con la cabeza fría, él
dijo: “No voy a matar a mi esposa, Se dirigió a la puerta de la casa y tocó… Cuando la esposa le abre la puerta y lo reconoce, se cuelga de su cuello y lo abraza afectuosamente. El trató de quitársela de arriba, pero no lo consiguió. Entonces con lágrimas en los ojos le dijo: “Yo te fui fiel y tú me traicionaste. Ella espantada le responde: “¿Cómo? Yo nunca te traicioné, te esperé durante veinte años”. Él entonces le preguntó: “¿Y quién era ese hombre que acariciabas ayer por la tarde?” Y ella le contestó: “Aquel hombre es nuestro hijo”. Cuando te fuiste, descubrí que estaba embarazada. Hoy tiene veinte años de edad. Entonces el marido entró, abrazó a su hijo y les contó toda su historia, en cuanto su esposa preparaba la cena. Se sentaron juntos a comer el último pan. Después de la oración de agradecimiento, con lágrimas
de emoción, él partió el pan y al abrirlo, se encontró
todo su dinero, el pago de sus veinte años de dedicación.
Muchas veces somos curiosos, queremos saber de cosas que ni nos dan respeto y no nos traen nada de bueno... Otras veces reaccionamos movidos por el impulso, en momentos de rabia,
y después falta y tardíamente nos arrepentimos...
Colaboración de
Ángeles
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