Mi alma dice cosas sin palabras sonantes, sin palabras audibles, porque
ya no quiere hablar con mi voz, porque se esconde en sus propios silencios,
los que ella misma creó.
Y solo en ellos logra sonreír y cubrirse en suaves caricias,
de cantos y sonidos únicos, precisos, tan exactos que ni aún
yo podría traducir. Ella creó su propia lengua, sus propias
“formas” de vivir, sus propios conceptos.
Lánguida se retiró a celebrar con una copa de vino mil
muertes, mil vidas.
Ella se refugia en mi mente, para no correr, para no escapar lejos,
se esconde porque no sabe como hacer, solo espera su tiempo, mientras
se toma de mis recuerdos y en base a ellos crea lo que quiere sentir,
me muestra el futuro como una bruja desquiciada que solo golpea libros
viejos y empolvados de tantos años de maldad, a veces sonríe
con tanta dulzura que siento que por fin ha regresado…
Sin embargo, al llamarla a mi lado me guiña un ojo, aún
conserva aquella frescura, la veo y sé que ha cambiado, pero
en sus ojos aún hay vida, se aferra a ella con desesperación,
y yo me aferro a su regreso.
Me señala con sus dedos largos que aún no…
Aún no esta lista para mí, aún debo esperarla,
porque es ella quien decide cuando volverá….Y yo, sólo
la espero, la espero porque añoro su regreso, su cuerpo, su inocencia,
que también es la mía…
No quiere mi compañía, pero me mira de lejos para ver
que hago, me observa, me investiga con acuciosa frialdad, me cuestiona,
me pregunta cosas, me pide que no la abandone a su suerte, que no la
deje morir…
A veces la observo y no se da cuenta, veo que apenas respira, es terca,
tanto como yo, pero mi aire no le sirve porque no esta puro, por eso
se alejó, me lo dijo una noche, entre susurros, entre las sábanas,
después de tenerla en mis brazos, se levantó de la cama,
caminó lentamente a su propio mundo y desapareció…
Hasta hace poco la vi, sí, vi sus formas en mis sueños…
Cómo no curarla si fui yo quien provocó su extraño
mal, no podría abandonarla, sé muy bien que, de hacerlo
moriría, yo primero porque si hoy vivo es solo porque espero
por ella, y ella después, porque es más fuerte que yo…
Ella siempre fue más fuerte que yo…
Qué locura es esta que divagas en mi mente noche y día,
sigilosamente me rondas como un animal hambriento, quieres devorar mi
piel, mis entrañas, y hacerme tuya otra vez…
Dejaré que me tragues solo para llevarte a lo más profundo
este amor que he descubierto para ti, curará tu voz, tu sol,
tu amanecer… Atrás quedará el sombrío recuerdo
de este mal sueño, volverás, volverás a ser tú,
volverás a recordar quien eras…
Cuando ella regrese, beberé de sus besos, de sus risas, me abrazará
como ayer, me miraré en ella, como cuando se refleja el cuerpo
en un espejo, tomaré de su mano y volveremos a ser una…
Me refugiaré entre sus muslos, besaré su cuello, su ser,
oiré sus susurros, sus cómplices palabras de amor, dejaré
que me conquiste y yo la conquistaré a ella, dejará que
la enamore, que la acaricie sin tapujos, sin pudores, le haré
el amor y volverá a ser mía… y yo suya como antes…
Mientras tanto, yo la esperaré…