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Home Pensamientos Reflexiones Poemas Contacto Esta es mi Historia (1parte)
Esta es mi historia: Este día mi madre Dolores y mi padre Emmanuel, vieron nacer a un segundo retoño de lo que era su amor, Karla Citlalli mi hermana, conocería a una nueva amiga, la cual la acompañaría a lo largo de su vida, y mi abuela Carmen a su segunda nieta. Yo tenía una familia amorosa, casi feliz, mi madre era tan paciente conmigo, amorosa y comprensiva, mi padre era un hombre inteligente, artista, educado, con un carácter explosivo y arrebatado, que a veces me hacía llorar, ya que por un detalle tan sencillo se enojaba, pero también era cariñoso, y tierno; mi abuelita, era consentidora y paciente con nosotras, ella nos consolaba cuando mi papa se enojaba, ella era una maravillosa abuela. Mi padre trabajaba en un banco, no le iba muy bien, pero poco a poco iban solventando los gastos, mi mamá también trabajaba, le ayudaba mi papá para que así juntos pudieran salir adelante, y darnos lo mejor a mi hermana y a mí. Mi abuelita nos cuidaba, mientras mi mama trabajaba; con el tiempo nuestra economía fue incrementando, mi papa ascendió de puesto en el banco, ya no estábamos limitados, nos podíamos dar el lujo de ir a comer todos los fines de semana a restaurantes caros, ir de comprar, incluso mi papá le compro un carro a mi mamá, me acuerdo cuando le dio la sorpresa. Ese día vi una cara de satisfacción en el rostro de mi madre, y una sonrisa de oreja a oreja por parte de mi padre, y claro que mi hermana y yo también estábamos muy orgullosas de esfuerzo que mis padres estaban haciendo por tener una vida mejor. Pasó el tiempo y todo iba bien, teníamos una vida estable, llena de lujos y amor, bueno al menos eso creía yo, pero realmente no era así, yo estaba pequeña y no me daba cuenta de los problemas que mis padres estaban teniendo. A mi papá se le subió el éxito a la cabeza, pero desgraciadamente no lo supo manejar, empezó a malgastar el dinero, a salir a tomar la copa, claro que mi mama callaba, trataba de ser fuerte y aparentar, para no hacernos sufrir. Fui creciendo y empecé a darme me cuenta de la relación que tenían mis padres se iba deteriorando con las salidas repentinas de mi padre, y las noches en las cuales no llegaba a dormir. Un día mi hermana y yo estábamos jugando con el perro, no se como pasó pero me fracturé el pie. Mi abuelita no sabía manejar, entonces llamó a mi mama para que me llevaran al doctor. El carro de mamá estaba descompuesto, ella le llamo a mi papa para explicarle la situación, él le contesto que no podía ir estaba en una junta, y le pidió que hablara a alguien mas para que me llevaran, y que después el nos alcanzaría en el doctor; a los 30 minutos mamá llegó con mis tíos, y nos dirigimos al doctor. Salí del doctor y mi papa no llegó, regresamos a casa y me acosté, estuve esperando haber si mi papá llegaba y me daba un beso, o si me preguntaba como me sentía, claro que yo pasé en vela toda la noche, y mi papá jamás se apareció. A la mañana siguiente me sentí olvidada, como si a él no le hubiera importado lo que me pasó. Pensé que tal vez nosotras no éramos importantes para él, tal vez el tenía cosa mas urgentes que atender en vez de estar ahí con su hija, y al parecer tenía la razón porque todavía no llegaba a la casa. Cuando el regresó yo estaba muy decepcionada, bueno por lo menos se tomó la molestia de preguntarme como me sentía, claro que yo le respondí con una voz cortante “bien, y tu donde estuviste”. El sin mas ni mas cambio la conversación, empezó hablar de otras cosas que ni siquiera yo quería saber, lo único que me importaba era que me dijera en donde había estado toda la noche, terminó de hablar y se retiró. Ese día no se me ha olvidado, ese día mi papá no estuvo ahí para apoyarme. Cuando mi hermana y yo nos enfermábamos, mi abuelita y mi mamá eran las únicas que nos atendían o que nos llevaban al doctor. Siempre mi papá le dejó la tarea mas difícil a mi mama, se desligo de sus obligaciones llamadas hijas, mientras tanto el seguía con su vida social, pero el no contó con que nosotras no siempre íbamos a ser pequeñas, y se olvidó que crecemos y que vamos cambiando, cuando el volteó la cara ya no éramos las niñas que él conocía, o bueno que el creía conocer…
Colaboración de Betsabe Calderón
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