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Home Pensamientos Reflexiones Poemas Contacto El éxito no es como lo pintan
Desde niños nos enseñan a estudiar y prepararnos para tener éxito. Pero parece una meta que nunca se logra ¿Cuál es el problema? Es lo que nos han enseñado que es el éxito. El verdadero éxito es muy distinto al que nos enseñan desde niños. De niño, me enseñaron que debía estudiar duro, sacar altas calificaciones y ser un empleado modelo, para recibir mucho dinero, comprar mi casa, mi auto, viajar y atraer a la mujer que yo quisiera. Tener hijos, educarlos, disfrutarlos y esperar la tumba. ¿Cuál es el problema? Que creí ciegamente en estas palabras y el tiempo me ha enseñado que este concepto de éxito es totalmente falso. Al creer en este concepto, estudié muy duro y sacrifiqué preciosos momentos con los amigos. Me quedaba a estudiar en vez de asistir a una fiesta “para ser alguien en la vida”. Claro, no fue tan dramático y por supuesto que pasé algunos momentos inolvidables con los amigos y mis primeras novias de adolescencia. Pero fueron menos que los que debí disfrutar. En el trabajo las cosas fueron más difíciles de lo que esperaba. Descubrí que lo que te enseñan en la escuela no tiene nada que ver con el trabajo, en donde las calificaciones no importan y tiene más peso tu habilidad para relacionarte y aprender rápido. Y descubrí que tener un buen puesto de trabajo y ganar un sueldo aceptable, no era garantía de tener a la mujer que deseabas, descubriendo que preferían mil veces a un hombre mal vestido, sin trabajo, que ni se bañaba, pero más loco y divertido que yo. Esa parte no la desarrollé por dedicarme tanto a la escuela y al trabajo.
Descubrí que detesto ser empleado y que me manden. Soy creativo y como empleado rara vez tenía oportunidades de crear. Decidí emprender mis primeros negocios. Fui timado en uno de ellos. Si, fue una de esas empresas multinivel que te dicen que no venderás nada y acabas vendiendo. Perdí dinero, pero fue una experiencia de vida.
Me mencionó que tenía unas tierras para cultivar y que no las podía trabajar por falta de dinero “si tan solo tuviera 3,000 pesos”. (300 usd aprox.) Mis antenitas de negocios se encendieron y le pregunté acerca de los márgenes de ganancias que obtendría si tuviera el dinero necesario para cultivar sus tierras. La cifra era espectacular. Ya me imaginaba tirando mi trabajo a la basura y haciendo lo que quisiera con mi tiempo. ¿Resultado? Si, adivinaste… Le presté los 3,000 pesos. Nos hicimos “socios”. A la semana me habló por teléfono “necesito más dinero por x razón…”. Mi voz interna me decía que me estaba timando. Pero decidí arriesgar. Le di 7,000 pesos más. En total, 10,000 pesos. Mis dudas crecieron, cuando escuché… Si adivinaste. Nuevamente mi teléfono “necesito más dinero por x razón…” Estallé. Me quedaba más claro que el agua del lago de Chapultepec que me estaba timando, y le dije estas palabras: “Un ladrón puede decir las palabras más bellas y un violador recitar poemas de amor, pero se ve su verdad en como actúa. Un ladrón roba y un violador abusa de las mujeres. Tú por tus palabras haces que confíe en ti, pero por tus obras actúas como un ladrón. NO te daré un centavo más. Haz lo que puedas con el dinero que te he dado. No me interesa recibir ganancias. Con que tenga mi dinero de vuelta, estaré más que servido. Si en verdad no eres un ladrón, lo sabré si me regresas mi dinero”. Me dijo palabras conmovedoras. Pero no me moví. Fui claro en que la única forma de que recuperara mi confianza, era entregándome el dinero de vuelta. Y colgamos. Y pasaron los días ¿Qué crees que pasó? Exacto. Jamás volví a saber de él y nunca vi mi dinero de vuelta ¿Me arrepiento de lo que hice? No. Fue una experiencia de vida que me costó 10,000 pesos, pero que me preparó para ser cuidadoso en los negocios y no confiar en las personas que navegan con bandera de tontos, pero que en el fondo son aves rapaces.
Empezaba a dudar de mí. Y uno de los momentos más duros de mi vida llegó. Mi madre se acercó a mi con lágrimas en los ojos: “Pero si ya llevas 2 años diciendo que vas a ganar mucho dinero ¿Qué no ves que a tu padre y a mi nos duele ver que nuestro hijo es un fracasado? ¿Por qué no buscas un trabajo como tu primo Jorge o tu prima Elisa? Ve como ya tienen coche y tienen un sueldo seguro”. ¿Me dolió? Claro. Pero tranquilicé a mi madre, diciéndole que el éxito estaba muy cerca “si en 3 meses más no logro ganar bien, regresaré nuevamente a un trabajo como empleado”. Quedó satisfecha con el plazo que di. Y mis padres dejaron de molestarme durante ese lapso. Comenzaba a dudar. Pero me resistía a regresar a ser empleado. Sabía que si lo hacía, en ese momento habría muerto en vida. No podría perdonarme a mi mismo por mi fracaso y duraría años en recuperarme de este golpe. ¿Te imaginas como me sentía? Nadie creía en mí. No tenía amigos en los cuales descargarme. Mis padres no creían en mí. En esa etapa de mi vida, creer en Dios, fue invaluable para mi. Mis diálogos en secreto con él fueron mi único alivio y mi única forma de animarme. Y agarrar fuerzas para empezar de nuevo. Le hice una promesa a Dios, si me concedía tener mi independencia financiera. Pero la guardo en secreto. ¿Te tengo que decir que pasó dentro de los siguientes 3 meses?
Aún en estos momentos en que escribo esto, las lágrimas asoman a mis ojos y tengo que disimular, porque no estoy solo, en el momento que escribo estas líneas en mi computadora. ¿Todo lo hizo Dios? Claro que no. Pero mi fe en él me ayudó a seguir. Al fin, mi perseverancia de años dio resultados. Ahora, puedo vivir como vago si quiero. Organizar mi tiempo como quiero. Viajar y gastar sin remordimientos. No me gusta hablar de cuanto gano, pero cuando algún amigo me lo pregunta y le respondo con franqueza, abre unos ojos enormes. Ahora que conozco el éxito y estoy en la cima, comprendo lo errada que está la fórmula del éxito que me dieron mis padres. La visión que se adquiere desde la cima es muy distinta que cuando estás abajo.
Trae paz y tranquilidad. No tener dinero es horrible, la presión de no tener para pagar tus deudas o comprar cualquier capricho, es estresante. El éxito alivia el estrés. ¿Valió la pena ser un nerd en la escuela? No. Porque sacrifiqué hermosos momentos que no volverán. Los momentos con los amigos, los viajes, las novias, los partidos de futbol, son esos pequeños momentos, los que crean la verdadera felicidad. Se ordenado para no descuidar tus estudios y sacarles provecho al máximo. Pero nunca, oyelo bien, nunca, renuncies pasar un buen momento con un amigo o la novia por estudiar. Te arrepentirás cuando pasen los años. La próxima vez que un adulto te diga que tienes que estudiar mucho “para ser alguien en la vida”, en vez de pasártela con los amigotes y la novia, dale una bofetada… He descubierto que muchas personas que llegan a la cima del éxito, lo hicieron a costa de sacrificar estos pequeños momentos. Y cuando lo tienen, anhelan recuperar esos momentos. Pero no es lo mismo los 3 mosqueteros que 20 años después. ¿Qué hay de que ser niño bueno y tener un trabajo decente atrae mujeres? Si bien es una ventaja tener un trabajo estable, ser divertido y coqueto, sin faltar al respeto, es lo mejor que puedes hacer para conquistar a una mujer. El sentido del humor es una bomba de atracción para ellas. Ser serio, mmmmm... Les resulta aburrido ¿No te lo dijeron tus padres? No importa. Te lo digo yo. Aplícalo y verás los resultados. ¿Tener un trabajo te gana respeto? Si, pero si no amas lo que haces, tu voz interna te gritará. Estarás frustrado como yo y tendrás 2 caminos: Renunciar a tu actual trabajo para hacer algo que ames o… Esperar la jubilación. Créeme que conozco personas que no aman lo que hacen, y esperan la jubilación, para ahora si, dedicarse a lo que aman. Lo que no se dan cuenta, es que están perdiendo los mejores años de su vida ¿Por qué no tomar la decisión de volar desde antes? ¿Miedo? Lo sé… ¿Seguir lo que amas significa éxito instantáneo? No.
Si tu amor es más grande que tu miedo, tolerarás las pruebas y cuando estés a punto de renunciar, pero decidas seguir adelante, es cuando el universo te concederá tus sueños. No antes. ¿Cómo qué pruebas? Lo viste en mi historia. Tuve fracasos temporales en mis primeros negocios y me timaron. Tuve muchas críticas de mis padres y mi familia. Se burlaban de mí. Estaba solo. Tienes que creer en ti a rabiar ¿Eres capaz de seguir adelante, a pesar de que hasta tus padres te digan que eres un fracasado? Si la respuesta es no, no tienes la madera para el éxito. Tu único amigo será Dios. Si eres ateo, más vale que comiences a creer en uno.
Deja a los mediocres vivir en su charco de conformismo y críticas, tú, sigue apuntando con tu mano a las estrellas. Que algún día, las tendrás entre tus manos. “AMAR: EL VERDADERO SECRETO DEL ÉXITO Y LA FELICIDAD”
Esta reflexión te la comparto desde el fondo de mi corazón y mi experiencia personal. Ya era el momento de que alguien te dijera la verdad de cómo alcanzarlo.
Colaboración de Edgar Martínez
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