Río esperanza

Nace desde el polvo y la miseria
la esperanza que el indio nos dejó
nacen las rosas y las aves
de la tierra infértil que murió.
El caudal de la existencia eterna
en un vertedero de desperdicios se encuentra;
el aire irrespirable del prójimo
de los desechos del resto se sustenta.
Manantial de eterna vida, ¡no mueras!
sigue escurriendo por mis manos enlodadas;
de tu vitalidad y transparencia
deja mis actos y esperanzas impregnadas.
Sigue Tierra soportando
en tus hombros el peso del hombre,
espera que de sus ojos
existe esperanza que se esconde.
Es la esperanza de un mañana
sin tristezas ni preocupaciones,
en donde el ave vuele libre
por el cielo de las naciones.
Que cante el zorzal sin miedo
que el sauce respire sin temor
que el hombre dirija su mirada
hacia aquél que hoy siente dolor.
Nace desde el polvo y la miseria
de entre rocas y entre espinos,
aquel flujo de vida y esperanza
que hoy me hace sentir vivo.

Un breve poema reflexivo.


Colaboración de Nicanor Farías

Chile
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