Traición

La mirada perdida en sus sueños; en sus deseos, en sus entrañas, en los anhelos. El cielo brillante cubriendo su ser con la incandescente luminiscencia de las estrellas; hundido en los pensamientos profundos, rocosos que te atrapan como espejismos palpables y telarañas retorcidas.

El hueco en el pecho y el vacío en el estómago presagiaban la lenta muerte de las mariposas interiores. Aquella noticia cayó como bomba interior con cuenta regresiva a punto de explotar y destruir todas las fantasías, los ideales y generando la incertidumbre si todo había sido una mentira. Pasaban por su mente los recuerdos agradables, los momentos felices mismos que se esfumaban y difuminaban rostros que se desvanecían entre lo irreal y verdadero.

Todo era confusión y la maraña mental perpetuaba hasta los intestino; el llanto yacía en sus mejillas y el ahogo se prolongaba dificultando la respiración. Los “te amo” pronunciados ahora le provocaban ascos y sensaciones de vómito, la penumbra nublaba la vista; las ideas, las salidas, las ganas de salir corriendo y escapar era inminentes, ¿pero escapar? ¿A dónde?, no se puede escapar del interior, de los pensamientos, de los recuerdos. Estos siempre te persiguen y por más que corras o evadas ellos llegan a ti con más fuerza y destruyendo todo a su paso. Hay que enfrentarse valientemente a la incertidumbre y a perder el rumbo, y desde ahí reconstruirse y aferrarse a la esperanza, pero ¿parece tan difícil? tan fácil huir, tan difícil enfrentar.

Tanto pensamiento y conflicto interno agotó mi cuerpo hasta quedar sumergido en un profundo sueño, tan sereno y tranquilo ante los ojos de los demás, si tan solo supieran el huracán interno y desestabilizante mental que contengo en el interior me podrían comprender . . . 



Colaboración de Jose Miguel Torres

México
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