Vengan a buscarme

Somos habitantes de algo que es y no está.
Nuestros pies ya no funcionan.
Nuestros pensamientos no son reales.
Nos vemos en el espejo y somos nuevamente nada; vivimos en un mundo
cargado de oscuridad, frialdad
y un disfraz de felicidad.
El calor grita desde el balcón:
¡Vengan, vengan a buscarme que muero sin razón!.



Colaboración de José A. Monnin

Paraguay
Ningún comentario