Como un ratón hundido en la alacena,
Voy picando cada pena
En los arándanos que hay;
Llevándome a la boca los delirios,
Sé cómo es la madrugada,
Y es mejor no conversar.
Esta es la guerra de los pétalos caídos,
Donde al pájaro dormido
Se le puede acribillar.
Será mejor resistir hasta mañana,
Reparar "como si nada",
Ya veremos qué nos deparará.
Si abro la boca,
Seguro me pongo a mover el pasado,
Me espino la mano, y capaz y me pongo a llorar,
Pues hay tantas rosas
Muertas a la mitad del camino...
Hermosas flores que nadie jamás verá;
Algunos horizontes
Sepultados a un suspiro,
Esperando en vano una silueta familiar;
Encuentros de ensueño,
Similares a un brindis con veneno:
Hay personas que sientan mejor cuando lejos están.
Como un ratón hundido en la alacena,
Voy picando cada pena
En los arándanos que hay;
Esta es la guerra de los pétalos caídos,
Donde al pájaro dormido
Se le puede acribillar.
Te darás cuenta con el tiempo,
De que no existen malos pasos,
Qué no hay un fin sin escritores,
Tampoco escritos sin final;
Hay gente que siente de a momento,
Se apagan al cenicero,
Y te rompen hasta hacerte dudar;
No te preocupes,
Hay otros que al verte tendido,
Se acuestan contigo
Y te enseñan a volverte a parar.
No tengas temor
De entregarlo todo sin tregua y sin medida,
O damos la vida a la vida,
O nos morimos, y ya;
Que es duro caer a la realidad,
Y ver el cielo desde abajo,
Pero siempre es mejor levantarse y volver a empezar.
