El barrio aún está dormido,
estoy sentada en el cordón de la calle
y sólo se escucha el crujir de un solitario motor a lo lejos
Puedo sentir en mis dedos
cómo el frío entumece todo lo que toca,
cómo la noche se despide
y aparece por el este un nuevo día
Las estrellas aún están visibles,
el barrio todavía duerme,
y yo estoy acá sentada deseando
que un rayo de sol venga a fumarme,
aunque sea uno invisible
y que me llene de su tibieza los labios
para que podamos abrazarnos tiernos
él, yo, y nuestros perfumes.
Cuando siento que los párpados me pesan
intento recordar tus vértices y hamacarme en ellos
como si fuésemos alguna especie de lava espesa
que se enreda, se pegotea en esto, en aquello...
Me pregunto por qué será que sólo un verso me acompaña
por qué es que sigo viendo cómo las estrellas brillan
y me quedo acá, sentada,
esperando a que alguna baje e ilumine mi mañana.
