Entre tus muslos
se me paraliza el tiempo...
La oscilación
de nuestros cuerpos
consolidan la armonía perfecta
del preludio erótico
de gemidos ponderados
con la odorizada aroma
de nuestra piel destilada
con la delectación incomparable
del sabor a gloria e infierno
y el calor de nuestras almas fusionándose con el matiz
de la pasión eterna
de un efímero orgasmo.
