A veces pensamos que vivir en este mundo no tiene sentido, que sería mejor no existir. Muchos dicen que no se llevan con otros, otros dicen que no tiene razón de existir, pero ambos solo tienen una vida complicada. El mundo tampoco ayuda, contaminado, deteriorado y ¿sin ningún rastro de belleza en ella? tal vez ese es el error del hombre; buscar una felicidad que no puede ser encontrada, la felicidad está presente solo es cuestión de darse cuenta de ello.
No es como si no me importara el mundo o lo que me rodea, al contrario, me doy cuenta de todo lo que sucede a mi alrededor: las personas, sus vidas, sus problemas y muchos detalles más. A veces es cansado tratar con la gente y tal vez por eso no lo hago, por eso mismo las personas creen que soy tímido aunque yo prefiero el término “reservado”; el caso es que las relaciones humanas no se me dan y en parte aborrezco a la especie humana, ¿Por qué? eso es lo que me pregunto cada día, no es como si fuera diferente de ellos o que fuera alguien especial, no, soy como cualquier humano: cometo errores, contamino, me preocupo por mí mismo más que por los demás, y si, hago las mismas cosas que todos los humanos hacen en su vida diaria.
Pero aunque una parte de mi odie una parte de la especie humana hay una parte de mí que siente lastima y cariño hacia ellos, esa parte es la fuerza de voluntad que nos caracteriza, luchamos aunque las probabilidades esten en contra nuestra. Luchamos para proteger a las personas que queremos, para salir adelante dentro del mundo injusto que nos tocó nacer. Tal vez los humanos digamos que no hay belleza en el mundo, pero la hay, acaso no nos damos cuenta de lo bello que resulta contemplar el amanecer, de lo nostálgico que es pararse a ver el atardecer, de lo bien que se siente que el aire golpee to rostro en un día nublado o lo hermoso que es una noche estrellada o de la felicidad que se siente al encontrarnos con las personas que queremos: familia, amigos, novia, etc.
El caso es que en este basto planeta que llamamos Tierra, no es un mundo sino millones de mundos, un mundo para cada persona; algunos son mundos brillantes otros oscuros, algunos están en desarrollo y otros van deteriorándose. Pero aunque cada mundo tenga sus propios problemas es triste saber que hay muchas personas que digan -¿Por qué vivo? ¿Por qué estoy en este mundo? Y tal vez haya aquellos que griten a los cuatro vientos: - no tengo nada porque vivir; pero ver un paisaje hermoso, ver un amanecer, un atardecer o las estrellas por la noche, ¿no es suficiente? Tal vez no exista el destino, tal vez no deberíamos estar en este mundo pero lo estamos y hay que tomar ese poco que podamos ver o tener y convertirlo en nuestra razón de vivir y nunca decir:- no tengo nada por que vivir. Por muy mal que este el mundo, por muy mal que esté nuestra situación habrá un cosa, sola una cosa porque sonreír.