Somos poseedores del rostro destructivo de la nada
Cuánta tristeza hay en dejarse devorar por una bestia sin dientes
Cuánto cansancio hay en el descanso
Somos el tallo de la fe que secamos
Viajeros dormidos
Cenizas acumuladas que aún no ardieron
Verborragia descompuesta
Cordón umbilical de la luz
Testigos fieles de lo invisible
Es el amor en un vaso de agua
Dividamos las gotas
