Hechízame con el ron de tu boca y el tabaco de tus pulmones, entra en mí como humo, directo pero ondulante, asfixia mi respiración apretando contra ti mi cuerpo que tiembla de seducción, perdamonos en las profundidades de mis ardores, en las paredes de miel y libre de toda vergüenza sea el éxtasis a raudales.
Llena de sortilegios el dulce encuentro de nuestros cuerpos, que el misterio desborde con el máximo toque de una lucha de éxtasis
