A esas piernas blancas tan bonitas que tienes, niña, las amo. Son largas, de una blancura angelical. Eres preciosa.
Hay ciertas nenas que me vuelven loquito. A veces les hago una foto y a veces les digo al pasar: "preciosa". Y a veces las dos cosas.
¿Dónde están mis niñas, dónde están... que no las veo? Unas durmiendo, otras leyendo, otras trabajando, otras estudiando. ¡Todas preciosas son!.
Os amo, nenas, sois mi alegría y mi pasión. A veces no me puedo creer tanta belleza como veo en vosotras. Y pienso: "¡qué maravilla!". Entonces doy gracias por que exista tanta belleza en una nena. Una belleza que me desborda, que me supera y que la amo locamente por ello. No la puedo entender, sólo amarla con todo.
Os amo, nenas.
