Me enamoré de la luna. Pienso que ella también, me acompaña cuando en la noche voy, me ilumina, se entristece y me reconforta en mi soledad, a veces siento que me responde y cambia mi sentir...
Luego me doy cuenta que no me ve, que no me ilumina solo a mí, que no sabe que existo, que soy nada para ella.
Pero la luna no tiene la culpa, yo y mi mente son las que juegan con mi corazón, dejo que me engañen, soy fuerte y débil a la vez porque permito que sea más importante que todo, mi corazón está ávido de amar y no se detiene y me domina, pero la luna no lo sabrá nunca, porque simplemente está fuera de este mundo
