El corazón de alguien deseoso de algo ilícito está en el aire, el mismo aire que entraba por mi ventana esa vez en que me amaste... los suspiros ensordecedores que te daba al oído al pensar en ti, amaba pasar mis manos cálidas imaginando que son las que alguna vez sentí, como mi cuerpo se arqueaba al compás del tuyo sin reclamar ni retroceder, pero que podría hacer bajo tal tensión de quedarme así hasta el amanecer, tus labios abiertos contra los míos de forma sincronizada, algún día llegaremos a estar así de nuevo... alguna vez.
