Llegará un momento en nuestra vida donde quisiéramos volver a vivir las experiencias que marcaron de felicidad nuestra alma. Y la nostalgia acompañará en esos momentos aquel recuerdo que mantendrá encendida la llama de la esperanza.
Llegará un instante en nuestro existir donde el dolor parezca ser más grande que nuestra fuerza y donde la agonía de una lenta incertidumbre de imaginar que nos depara el destino o Dios, mostrará un temor a la vida o al enfrentar aquellas barreras que parecen ser imposibles de derribar.
Puede que no estemos preparados para decir adiós o quizás nunca entenderemos el destino que Dios trazó en nuestra vida o porque parece ser injusto y cruel para nuestro corazón, sin importarnos que sentimiento se pueda llegar a sentir en ese momento debemos creer en lo nuevo que está por venir a nuestra vida por muy difícil que sea de aceptar.
Quizás en un futuro volveremos a recordar un pasado que quisiéramos volver a vivir o por lo menos volver a sentir. Ese sentimiento que nos alegraba la vida por unos segundos. Quizás nunca logremos entender los azares del destino o la voluntad de nuestro creador, pero debemos aceptar el momento como algo mágico e inolvidable que mantendrá una sonrisa en nuestra vida y una alegría inigualable en nuestra alma.
Debemos vivir con lo bueno y malo que sucede en nuestro camino a través de los años, ya que esos momentos o instantes forman una parte fundamental en la esencia de nuestra persona. Son vitales para aprender y corregir cosas que creíamos estaban bien. Solo con el pasar de esos momentos entenderemos y descifraremos cada incógnita, que parece nunca será descubierta en nuestra vida.
Llegaremos a un momento en nuestra vida donde el corazón se sienta solo o donde no sienta la felicidad que solía tener, cuando lleguemos a este instante será necesario creer en nosotros mismos, en aquellos sueños o alegrías que nunca podrán sentirse una vez más. Tendremos que vivir recordando todo lo bueno y aceptando todo lo que tengamos o sentimos. Cuando descubramos el sentido de lo que es la verdadera felicidad, nos habremos dado cuenta que siempre hemos sido felices y que solo las experiencias que marcaron nuestra vida cambiaron nuestra manera de pensar o ver las cosas, pero sabremos que son parte indispensable de nuestro existir.
Recordemos una sonrisa, un momento, un instante, una mirada o simplemente una palabra que aliente cada día el corazón. Para que los años que estemos por vivir sean a través del tiempo algo inolvidable en nuestra alma, algo que más allá de los recuerdos persistan siempre en nosotros y por toda la eternidad…