Siempre me he hecho la pregunta acerca de qué hacer para llegar a Dios, para saber que responder a las dos preguntas que me hará: ¿acepté a Jesús como mi señor y salvador personal?, ¿qué hice en esta vida con lo que EL me dio?, ¿ayudé a alguien?, ¿pensé en alguien más que en mi? Cuando estés frente a Dios no podrás mentir, así que no podrás decir más que la verdad. Lo bueno es que no se nos ha acabado el tiempo y podemos buscarlo, así al estar frente a EL, podremos decir muy seguros si, lo hice.
Para empezar, debes entender que no puedes mentirle. Sabe cuando algo es verdad o mentira, solo déjate llevar por los sentimientos que en verdad hay en tu corazón, suéltalo todo. No sirve de mucho realizar oraciones complejas, con un orden intocable. Lo mejor es decirlo tal y cuál lo sientas, ya sea con dolor con alegría, con llanto o con una sonrisa, nada más dilo, EL te escuchará. Empieza hablándole cada vez que respires a cada segundo de tu vida. Porque ama la sinceridad y los sentimientos apasionados también los ama, sean como sean o seas lo entenderá, abrirá sus brazos y te recibirá. No tengas miedo ha abrirte con EL, ya que te conoce más de lo que tú mismo te conoces, pero quiere que tú le lleves la verdad.
Colaboración de Sofía Fuentes
Guatemala
