Un día todo se fue, ese algo marchó solo por el abismo cayó, el no espera verlo de esa manera ni digerirlo de una forma extraña, sólo sus pies le otorgaron le dieron lugar al barro que en sus suelas se pega, él cree haberlo visto venir, pero ¿quién ve a sus espaldas?, la ironía de desear no vivir pero teniendo miedo a la muerte.
Ese algo aun seguía en caída, resplandecía en el viento y se burla de lo que antes llamaban eterno, ese algo sopló todo polvo, borró toda huella, dejó un camino atrás dibujando jazmínes, oliendo amapolas, girando los girasoles apuntando a dos personas, ese algo no era sólo algo, no era sólo eso era algo más, y más que algo que cambió dos destinos, pero como ese algo es aventurero, los desafíos lo hacen más grande describen su forma de existir, vuelve de tontos a su alrededor, los sueños eran realidades cuando él se quedaba a jugar, los deseos fueron órdenes cuando él fue comandante, él fue todo, una razón de existir, una razón de seguir, una razón de vivir.
¿Quién fue? ¿Por qué vino?, como es que un día llegó, abrazó a mi espalda, recorrió mi cuello, bajó por mi pecho y se incrustó mi corazón, y no sólo se incrustó se apegó tanto que mi cuerpo no respondía a menos que sea por él.
El era más que algo, ese algo se transformó en lo que soy, cambió mi ser, y por el hoy sufro, por el hoy derramo lágrimas, por el hoy desperdicio sonrisas, por el hoy vivo, decía hasta que se fue, y me dejó aislado, atrapado, condenado a no saber caminar, no sin una meta, ese algo fue una ilusión, ese algo fue como un holograma. Cuando más cerca estuve de tocarlo, me di cuenta que no era real, ese algo fue el amor, el amor el cual desapareció y ahora me quedé sólo, sólo conmigo en mi interior.
Colaboración de
Misterio
Argentina
